Zircaos Capítulo 15: Salar de Uyuni. (II)

Se imaginan una isla en un salar? Con piedras, vegetación y grandes cactus?

A lo lejos, entre el paisaje blanco y los ojos chiquititos por el reflejo del sol divisamos la isla del Pescado, la primera donde paramos. Muy visitada, es la más turística de todas, se paga una entrada para ingresar. Desde ahí se pueden hacer unas fotografías muy bonitas ya que esta sobre un suelo rocoso y elevado. Hay cactus altísimos, algunos de hasta 6 metros. Ahí fue que paramos a almorzar, bajo el sol y un viento frio. En ese momento se acercó un viajero ingles que viajaba en una motito 150 cc. recorriendo el mundo, habiendo cruzado ya varios continentes y esta vez el destino final sera Ushuaia.
Seguimos viaje y nos internamos más adentro, sin mapas ni brújula, junto con la familia Belga para pasar la noche…”por ahí”. Son los que les presentamos en el capítulo anterior. Elegimos alguna otra isla que alcanzábamos a ver y hacia allí fuimos. El atardecer que tuvimos fue impresionante, único, mientras el salar se transformaba en colores rosados, mirábamos ese increíble regalo de la naturaleza y festejamos brindando con un pisco (es bebida peruana de unos 45 grados de alcohol).
Casi a las 5 de la tarde comenzó el viento que ya teníamos previsto que llegara porque es exacto cada día. No para hasta las 8 más o menos. Con viento fuerte y frio, pero bien emponchados no nos quedó ni un ratito de luz del sol para admirar antes que se vaya. Luego salió la luna llena que por supuesto iluminaba todo y cuando el viento se tranquilo nos sentamos a contemplar ese paisaje único. Estábamos completamente solos a cientos y cientos de kilómetros a la redonda.
Al otro día la familia de los europeos siguió viaje y nosotros nos quedamos, queríamos ir regresando tranquilos para recorrer un poco más. Ya tomándole confianza al camino empezamos a meternos por donde teníamos ganas, sin miedos a que nos quedemos enterrados y no poder salir nunca más! (así nos dijo el policía que estaba en el peaje de la entrada del salar).
Ahí sentimos una libertad absoluta, de estar navegando en un mar sin mar, mirando hacia todos lados imaginándonos estar flotando. Sin brújula, sin un camino, solo las decisiones de ir para un lado o para el otro eran en lo que podíamos confiar. Fue muy hermoso. En otra de las islas entramos a una cueva inmensa y desde allí el mar (sin mar) infinito, esto que una vez, hace miles y miles de años atrás fueron lagos que se han ido evaporando.
La visita al salar más grande del mundo fue uno de los paisajes más hermoso y extraño que conocimos. Aunque no trajimos ni siquiera un pedacito de sal para recordar su olor y la textura del suelo que a veces crujía rompiéndose en pedazos con solo pisarlo. Los hexágonos de sal que se forman al secarse son perfectos, como la colmena de un gigante en un país blanco.
En épocas de lluvia el salar se cubre de unos pocos centímetros de agua y un inmenso e infinito espejo refleja el cielo perdiendo el horizonte. Maravilloso!!!!
Si les interesa… el salar en números:
-Tiene una superficie de 10.582 km cuadrados de superficie.
-10 mil millones de toneladas de sal.
-Tiene 11 capas de sal que van desde los 2 hasta los 10 metros de grosor.
-25 mil toneladas de sal se extraen cada año.
-90% del litio del planeta se encuentra en este desierto (esto se usa para las baterías de autos eléctricos, energía nuclear y medicamentos para enfermedades psiquiátricas).
Esperamos que disfruten de esta segunda parte del salar como lo hicimos nosotros.
Gracias por acompañarnos!
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