Ya se aplica la doctrina Bullrich

La doctrina policial que propone la mano dura para los delincuentes pobres que roban celulares pero no para los delincuentes ricos que evaden millones y los esconden en las guaridas fiscales se está aplicando en todo el país. El "cambio" que quiere Patricia Bullrich no es un anuncio a futuro, ya está entre nosotros.
La secuencia impactante de homicidios provocados por miembros de diversas fuerzas de seguridad en unos pocos días lo confirma. Pero además, los antecedentes de Santiago Maldonado, ahogado en las frías aguas del río Chubut rodeado de gendarmes, y de Rafael Nahuel, fusilado por la espalda por un prefecto en Villa Mascardi, nos venían alertando que sin necesidad de cambiar el texto de la ley vigente, en los hechos el "cambio" ya se había producido.
Cuando el presidente de la Nación y la ministra de Seguridad recibieron y elogiaron a Luis Chocobar, el policía de la bonaerense que fusiló por la espalda a un asaltante como lo mostró el video de la cámara de seguridad, se dio otro paso en la dirección de justificar el uso de la violencia sin límite contra un tipo de delincuencia. A los pocos días llegó una seguidilla de hechos de sangre que ensombrecen aún más un panorama que ya venía oscureciéndose a pasos agigantados.
El Quilmes un policía del Grupo Halcón asesinó de dos balazos por la espalda a un joven de 17 años. El uniformado argumentó que intentaron robarle el celular, pero su reacción fue disparar al menos cinco balazos cuando el presunto agresor estaba alejándose a toda carrera de él y no implicaba riesgo para su integridad. En Mar del Plata una mujer policía baleó y mató "por error" a un joven que estaba persiguiendo a un asaltante. En La Rioja la violencia policial se corporizó de otra forma aunque con el mismo resultado: la muerte de un joven que fue brutalmene "bailado" en la escuela de policía de esa provincia.
Otra manifestación de esa nueva doctrina la dio el fiscal general en el juicio contra el policía Chocobar. El tribunal que preside las audiencias hizo callar al funcionario y anuló su intervención porque, en lugar de formular la acusación como se espera de cualquier intervención de un fiscal, ensayó una defensa del homicida. A esos insólitos extremos está llegando el "cambio" que se instaló de hecho para defender la aplicación del gatillo fácil con cierto tipo de delincuencia.
Dos instituciones que investigan la violencia institucional como el CELS y la Correpi vienen alertando sobre este crecimiento desmesurado de las agresiones morales de integrantes de las fuerzas de seguridad. En una serie de estadísticas presentadas en los últimos días se puede observar que las muertes provocadas por la violencia de los uniformados se duplicó en los dos últimos años que son, no casualmente, los gobernados bajo el signo de Cambiemos.
En un año que se presume con altos niveles de tensión social y de movilizaciones en la vía pública a causa de la política económica del gobierno y de su pretensión de poner un férreo cepo a las demandas salariales de los sindicatos, no puede dejar de preocupar este recrudecimiento de la violencia policial y el respaldo que baja desde las máximas autoridades.