Y encima, más desiguales

La desigualdad social es otro indicador que empeoró durante el gobierno neoliberal de Mauricio Macri. El último informe del Indec en la materia reveló que en el tercer trimestre del año la brecha entre los más ricos y los más pobres se agrandó: el 10% más rico ganó 23 veces más que el 10% más pobre, cuando en 2018 esa diferencia había sido de 19 veces. En solo un año los más ricos pasaron a apropiarse de una porción más grande de la "torta" de los ingresos nacionales: del 30,8% al 33,2%; en cambio los más pobres vieron reducir sus ingresos: del 1,6% al 1,4%. Ese empeoramiento de la equidad social hizo que el coeficiente de Gini, que mide el grado de desigualdad en la sociedad, aumentara de 0,424 a 0,449.
Una de las razones de este aumento de la inequidad social proviene de la evolución negativa de los salarios. El ingreso promedio de la población ocupada pasó de 18.172 pesos en 2018 a 24.693 pesos en 2019, un incremento del 35,9% frente a una inflación interanual del 53,5%.
Este índice económico, a nuestro juicio uno de los más relevantes -aunque desde luego no merece demasiada atención por parte de los economistas ortodoxos-, revela con gran claridad uno de los efectos más nocivos de las políticas neoliberales: aumentar las ganancias de los sectores más poderosos y disminuir los ingresos de los sectores más humildes. En síntesis, con el recetario fondomonetarista los ricos se vuelven más ricos y los pobres más pobres.
No es un fenómeno que solo se observa en nuestro país. Con el neoliberalismo extendiéndose por buena parte de América Latina y del planeta esta calamidad no para de crecer. El mejor ejemplo de nuestra región es Chile que con la aplicación del dogma neoliberal en forma ininterrumpida desde la dictadura de Pinochet terminó convirtiéndose en uno de los países más desiguales del mundo. Las masivas protestas que vienen protagonizando los jóvenes chilenos con el acompañamiento de buena parte de la sociedad están motivadas, básicamente, por la tremenda injusticia social que padecen desde hace tanto tiempo.
En tanto, en Argentina, cada vez que llegó un gobierno neoliberal -la última dictadura, la década Menem-De la Rúa y por último el macrismo- se registró un pronunciado aumento de la inequidad social. Las estadísticas del Indec no hacen otra cosa que corroborar la estrecha relación que existe entre aquella causa y esta consecuencia. Neoliberalismo equivale a desigualdad, aunque los economistas de la ortodoxia prefieran no hablar nunca de estos "daños colaterales" de las recetas que tanto pregonan.
Buena parte de las medidas económicas que contiene el paquete legislativo que por estas horas está tratando el Congreso de la Nación buscan atacar, o al menos amortiguar, esta pesada herencia del macrismo. El gobierno del Frente de Todos está procurando revertir la política tributaria de la administración anterior que, no casualmente, redujo los impuestos a las clases más opulentas -retenciones, bienes personales o tributos a los autos de alta gama- para redistribuir la riqueza que genera el conjunto de la sociedad en forma más equitativa. Por eso es tan fuerte el pataleo.