Trayectoria de Lula en un Brasil que puede cambiar

No podría decirse que el mundo en que vivimos pasa por un momento idílico. Por el contrario, los riesgos parecen incrementarse, tanto en Siria como en Corea y hasta en nuestra región, pues parece que USA, con Trump, ha resuelto activar el resorte militar para acabar con los "últimos" fieles de lo que prometió ser el Mercosur en su fundación, cuando los líderes eran Lula, Chávez, Kirchner, Correa y Evo Morales.
Lo que habían aprendido esos conductores fue que en el mundo que les tocaba enfrentar ya ni siquiera podría volverse a los tiempos de la segunda forma colonial que conoció nuestra región: una metrópoli europea paulatinamente reemplazada por la potencia americana del norte y todas ellas empeñadas en prolongar los tiempos del colonialismo, realizado con las banderas de la civilización que proponían compartir, como lo expresara Rudyard Kipling en un poema sobre "la pesada carga del hombre blanco".
En el siglo XXI ya no podría volverse a dicho esquema porque Europa afrontó la crisis de 2008, cuyas consecuencias, entre otras, fueron el empeño que han puesto esas potencias por depender menos de los commodities de las viejas colonias, esto es, de las materias primas a intercambiar por productos industriales, entre los cuales nunca faltó la oferta de armamentos. Por este cambio, el presidente de Francia pudo decirle al presidente argentino actual que su país no va a renunciar a los avances de su ganadería. Lo mismo ha venido diciendo el actual presidente de los Estados Unidos, quien ha cerrado la economía, quiere devolver migrantes a sus países de origen, abandona el esfuerzo de las Naciones Unidas por contener el cambio climático y no tiene real interés en lo que la Argentina pueda ofrecerle para un intercambio. El mundo de este siglo no es el que se iniciaría con la llegada de Colón y ni siquiera existe la posibilidad de ensayar una política diferente en las naciones no desarrolladas.
Lo que sí puede existir, en cambio, es la repetición de los años 70: promover cambios en las ex colonias, incluso con intervenciones militares visibles u ocultas o influir para que los ejércitos nacionales decidan quiénes han de gobernar en nuestros países. La visita del influyente Tillerson, del gobierno de Trump, a varios Estados de nuestra región, no ha podido tener otra lectura que preparar el terreno para repetir esta experiencia, posiblemente a partir de Venezuela.
Lula.
De los países fundadores del Mercosur el líder que sobresalió, en la región y en el mundo, fue el brasileño Lula da Silva, cuyas dos presidencias mostraron a su propio pueblo y al mundo, que Brasil tiene las condiciones necesarias para transformar una realidad penosa en un estado de cosas capaz de llevar esperanza a las mayorías.
En estos días se ha podido leer un artículo del profesor portugués Emir Sader. Lo que hace es volver a relatar la historia de Lula, desde su nacimiento en el seno de una familia pobre del pobrísimo nordeste brasileño. Según su relato, donde nació Lula los niños que llegaban a vivir cinco años convencían que ya nada podría contra su voluntad de vivir. Dos hermanos suyos murieron antes de alcanzar esa edad. Entonces fue cuando su familia se trasladó a San Pablo, enterada que allí, por el ímpetu de la construcción, había trabajo para todo brazo disponible. Los nordestinos llegaron caudalosamente y si bien debieron aceptar salarios miserables, se consideraron gananciosos con respecto a su situación anterior.
El propio Lula hizo algo más. Estudió y se hizo técnico tornero, un quehacer calificado, que lo convirtió pronto en el organizador del sindicato de los siderúrgicos y que, sucesivamente, le hizo entender que él (el sobreviviente de la línea de cinco años) podía y debía intentar más, incluso la presidencia de la nación. Fracasó en sus tres primeros intentos, pero terminó siendo el primer obrero que alcanzó ese cargo en su país. Se conoce lo que pudo hacer y lo que hizo en sus presidencias sucesivas, luego de las cuales le fue posible consagrar sucesor propio, que fue la primera presidenta, Vilma Rousseff.
El relato de Sader es tan breve como ilustrativo y apenas necesita recordar que Lula hoy, cuando ha resuelto postularse para la presidencia, ya obtendría el 50 por ciento del voto, según las encuestas. Y también dice Sader que Lula afrontó y venció una enfermedad terminal (cáncer), de modo que como los niños que pasaban el Rubicón de los 5 años en el empobrecido nordeste, se siente capaz de desafiar hoy las trabas que le ponen unos medios de prensa subordinados y una justicia que tiene de todo, salvo equidad.
Discurso.
La senadora demócrata Nancy Pelosi, que lleva ya treinta años en el congreso de Estados Unidos, habló días atrás durante algo más de ocho horas continuadas contra la injusticia de las deportaciones de indocumentados que propone el presidente Trump. Pelosi representa a California, un estado que anticipa que no adhiere a esa política.
No es la primera vez que en el Congreso de USA se apela al discurso interminable para imponer o demorar alguna norma, pero, según los registros, el de Nancy ha sido el discurso más duradero desde 1909. Esta vez ella leyó y comentó el "testimonio de los soñadores" (inmigrantes indocumentados).
Colombia.
Nadie sabe decir en Colombia, en estos días, cuál será la suerte de las FARC, sigla esta que durante medio siglo representó a la más fuerte guerrilla colombiana. Ahora, convenida la paz con el gobierno de Bogotá, se ha convertido en partido político con la misma sigla y distinto significado: antes era Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Ahora debe leerse: "Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común".
Pero, no le va bien en el camino político, porque sufre la hostilidad permanente de la vieja política y, al parecer, la poca aceptación de esta al crecimiento de una fuerza que puede cambiar la situación interna. En tal situación, que ya le ha costado muchos muertos, los líderes han resuelto suspender la campaña por ver si se logra otro tratamiento.
Ingleses.
Tampoco le va bien al conservadorismo inglés con la primera ministra Theresa May. Si bien no corre riesgo eleccionario inmediato porque el laborismo está en crisis, la May pierde imagen por sus dificultades para gestionar el Brexit. Por este motivo se cree que los tories pueden perder la elección municipal próxima. Jotavé