Israel busca alianzas para agredir y para bombardear a Irán

Es una guerra largamente anunciada y no concretada hasta ahora. Con la cortina de humo de la Agencia Internacional de Energía Atómica, las grandes potencias buscan sancionar a Irán. Israel quiere bombardear y listo.
EMILIO MARÍN
¿Lloverán bombas de Israel sobre territorio iraní con la excusa de que allí están fabricando un arma nuclear? La excusa suena risible porque a lo sumo, con suerte, viento a favor y bastante tiempo, Teherán podría llegar a fabricar dos armas de ese tipo, según denuncias de potencias occidentales. Y las autoridades de Tel Aviv ya tienen entre 200 y 300 armas nucleares. Un experto israelí que trabajó en la central nuclear de Dimona, Mordechai Vanunu, confirmó a un periódico londinense la existencia de esos arsenales. Eso le costó ser secuestrado por el Mossad en Roma, ser llevado ilegalmente a Israel y condenado a 18 años de cárcel. Cuando salió, debió respetar la prohibición de hablar con periodistas extranjeros (se supone que los que usan kipá no recogerían ninguna otra denuncia suya). Delicias de la "única democracia en Medio Oriente", que le llaman...
En los últimos días arreciaron los comentarios en la prensa internacional sobre un ataque israelí a Irán. El argumento es el mismo de varios años atrás: Mahmud Ahmadinejad estaría buscando fabricar artefactos nucleares.
La Agencia Internacional de Energía Atómica, que dirige el japonés Yukiya Amano, emitió en Viena un informe, el 8/11, con afirmaciones confusas para sembrar dudas sobre el carácter pacífico del programa de Irán.
Corresponde advertir que, desde una semana antes, las agencias internacionales aseguraban que, invocando ese informe, varios países estaban embarcados en planes nada pacíficos para con el país persa.
Diarios israelitas publicaron que el premier Benjamin Netanyahu había convencido al ministro de Defensa, el laborista Ehud Barak, y al neonazi canciller Avigdor Lieberman, de la pertinencia de un masivo ataque aéreo. Le faltaba convencer al resto del gabinete y sobre todo a sus fuerzas armadas: el general Benny Gantz y el resto de los militares tienen una opinión contraria a ese ataque.
Es que, mirado con ojos profesionales, esa campaña puede volverse en contra de Israel, por la envergadura de la víctima, su poder de defensa y sus alianzas en Medio Oriente. Irán no podría ser derrotado con una "blitzkrieg" u ofensiva relámpago.
Los periódicos británicos confirmaron ese plan israelí e informaron que el Reino Unido debatía la posibilidad de acoplarse a Washington. Aportaría hombres y sobre todo aviones y barcos para bombardear a Irán.
También en EE UU dieron por cierto ese plan, que como mínimo trataría de imponer más sanciones económicas y políticas a Teherán, desde el Consejo de Seguridad. Esta vez China y Rusia no votarían sanciones. El plan yanqui de máxima es hacer la guerra, dando cobertura a su aliado sionista o asumiendo los bombazos como propios.

Mentiras verdaderas.
En octubre pasado, como calentando el ambiente para lo que vendría, el secretario de Justicia norteamericano, Eric Holder y otras autoridades se dedicaron a vender "pescado podrido" contra Teherán. En conferencia de prensa con repercusiones directas en todo el mundo, acusaron a Irán de un complot para asesinar al embajador saudita en Washington. En el trailer de ese bodrio se sugería el complot iraní incluía atentados en Buenos Aires, contra embajadas de Arabia Saudita e Israel.
Todo fue muy burdo y se basaba en dichos de un iraní-estadounidense arrepentido y un narco mexicano que era un agente de la DEA. Fue tan mala película que los espectadores se levantaron de sus asientos y se fueron a mitad de la función.
Ahora vino la acusación de la AIEA. Si dan ganas de decir: "volvé egipcio El Baradei, se te extraña". El japonés que lo reemplazó es una marioneta de Barack Obama y los aliados europeos. En la semana previa a dar el informe contra Irán, Amano viajó a Washington y seguramente debatió con el gobierno norteamericano la letra chica del informe.
"La información indica que Irán ha llevado a cabo actividades relacionadas con el desarrollo de un dispositivo nuclear explosivo" dijo ese informe. La pregunta sería ¿cuándo llevó a cabo esas supuestas actividades? La Agencia comenzó sus contradicciones, pues aseguró que hubo "actividades organizadas y sistemáticas, específicas para armas nucleares, al menos hasta finales de 2003". O sea que datan de ocho años atrás, si fueran ciertas.
El informe insinuó que Irán "probablemente realizó trabajos relacionados con el desarrollo de armas nucleares hasta finales del año pasado, incluyendo un ensayo para producir componentes relacionados con las armas, pruebas y experimentos". Ah. "Probablemente". No seguro. ¿Y con ese grado de vaguedad se proponen sancionar a un país e incluso a bombardearlo, con las secuelas de destrucción y muerte que eso supone?
Cabría preguntarle a la AIEA: ¿actualmente Irán sigue con ese presunto designio belicista? "Es posible que algunas de estas actividades continúen", dijo el informe. Es posible que continúen. O sea que también es posible que no continúen. O también que, como siempre alegó el ayatola Alí Khamenei, ese programa nuclear sirve a propósitos pacíficos, de producción de energía y material de uso medicinal.
Comentando el pronunciamiento de la entidad de Amano, la agencia china Xinhua le daba la palabra a la víctima: "Teherán rechazó totalmente el informe e insistió en que Irán no tiene ningún programa de armas nucleares y señaló que el informe de la AIEA fue desequilibrado, poco profesional y tiene motivaciones políticas".

Que sí, que no.
Es difícil confirmar o descartar la hipótesis de que Israel, solo o acompañado por EE UU, Reino Unido, Francia y Alemania, vaya a atacar a Irán.
Puede ser. El deseo subjetivo de Netanyahu y la ultraderecha israelita es ese, pero también están los factores que pesan en contra. En la rama militar del estado sionista no hay entusiasmo porque cree estar ante una campaña con más riesgos que otras. Irán tiene 80 millones de habitantes, una economía sólida y un ejército bien armado, probado en la guerra de resistencia que hizo contra Irak en la década del ´80 (cuando Donald Rumsfeld sellaba pactos con Saddam Hussein).
Cuando el mes pasado llegó al Golfo Pérsico el portaaviones norteamericano "George H. Bush", el vicecomandante de las Fuerzas Navales del Cuerpo de Guardianes de la Revolución iraní, Ali Reza Tangsiri, manifestó a la agencia Mehr que se trataba de "un blanco fácil para las pequeñas lanchas rápidas de combate iraníes y puede ser hundido fácilmente".
A principios de noviembre Irán presentó un nuevo misil tierra-aire. El ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, precisó que el misil Shalamche es de mediano alcance y corre con una velocidad máxima de Mach 3 (tres veces la velocidad del sonido). "Está equipado con una sofisticada tecnología de procesamiento de señal de radares y con un avanzado lanzador", agregó el ministro.
Son apenas dos ejemplos de que la nación persa tiene con qué defenderse. Además, los aliados iraníes de Hizbullah, del Líbano, desde el norte, y los de Hamas, desde el sur, en la Franja de Gaza, no se quedarán de brazos cruzados en caso de bombardeos israelitas contra la república islámica.
Esa eventual agresión cuenta desde ya con el beneplácito del reino de Arabia Saudita -en Wikileaks propicia "cortar la cabeza a la serpiente" chiíta-, pero otros países árabes como Siria se van a poner abiertamente del lado del agredido. Turquía también, malquistado como está con Israel desde el ataque a la Flotilla de la Paz en mayo de 2010.
Los norteamericanos van a tener dificultades -si llueven las bombas contra Irán- porque el agredido replicará sobre blancos israelitas y objetivos estadounidenses en la región. No sólo el portaaviones "George H. Bush" podría ser agujereado por los misiles iraníes, sino también la Quinta Flota en Bahrein.
Más aún, en ese caso, hasta es posible que la población chiíta en el Irak ocupado por los norteamericanos, se levante en solidaridad con sus paisanos musulmanes.
Es que el bombardeo a Irán no puede ser nada leve ni quirúrgico. Se dice que tendría como blancos sus "instalaciones nucleares" que son una docena, con Natanz y Qom como emblemas. Algunas están construidas bajo tierra, por lo que atacarlas requeriría emplear toneladas de explosivos y hasta alguna arma nuclear táctica, con la destrucción consiguiente. Y eso levantará una polvareda en el mundo, cuando aún no se ha disipado la provocada en Libia.
En julio de 2010 Fidel Castro pronosticó el inicio de la guerra contra Irán, pero esa vez falló. Ahora vuelven a sonar los tambores de esa posible guerra.
Un tema menor: ¿Obama y Nicolas Sarkozy van a hacer semejante guerra al lado de Netanyahu? Si en la cumbre de Cannes se les escuchó decir que era un mentiroso e insoportable...