En España el gobierno aplicó la represión a los manifestantes

La policía golpeó a manifestantes que reclamaban en contra de los recortes educativos en las calles de Valencia el lunes. Esto provocó la indignación de amplios sectores española, por el recrudecimiento de la represión con la protesta social.
Inés Benítez*
Miles de personas se manifestaron esta semana en varias ciudades de España en una oleada de reacciones de condena a la carga policial contra estudiantes que protestaban el lunes 20 en Valencia, sudeste del país, por los recortes al presupuesto de la educación pública.
Las imágenes transmitidas por televisión española, y de otros países, y redes sociales son elocuentes: un policía arranca de una bofetada las gafas a un estudiante desprevenido, un manifestante se agacha con el rostro ensangrentado, agentes armados con bastones golpean a adolescentes que corren despavoridos. En los enfrentamientos del lunes hubo heridos y detenidos, algunos de ellos menores de 18 años.
"Ha habido una represión muy grande, brutal, contra unos manifestantes que solo estaban allí reivindicando sus derechos", dijo la socióloga Esther Vivas, del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universitat Pompeu Fabra, en la nororiental ciudad de Barcelona.

"Algún exceso".
El ministro del Interior, Jorge Fernández, admitió "algún exceso" en la actuación policial, y el jefe superior de la policía de Valencia, Antonio Moreno, se refirió a los estudiantes como "el enemigo" en una conferencia de prensa en la que justificó la conducta de las fuerzas de seguridad, que se vieron "obligadas a repeler una agresión".
Las concentraciones de apoyo a los estudiantes valencianos, convocadas mediante redes sociales como Twitter se multiplicaron desde el martes 21 en Madrid, Barcelona, Alicante (sudeste), Málaga y Sevilla (sur).
Sindicatos, partidos políticos opositores y colectivos cívicos exigen la dimisión de la delegada del gobierno nacional en la comunidad autónoma de Valencia, Paula Sánchez de León, y del jefe policial Moreno.
En Valencia, miles de ciudadanos salieron a la calle el martes 21 alzando libros de texto como única arma, y el miércoles 22 unas 10.000 personas volvieron a marchar reclamando la renuncia de Sánchez de León.

Miedo e histeria.
El defensor del Pueblo de Valencia, José Cholbi, abrió una investigación sobre la actuación policial, mientras Sánchez de León solicitó que "se inicie un expediente informativo" para determinar si los agentes se extralimitaron.
"Hubo mucho miedo e histeria. Los policías pegaban con las porras (bastones) a diestro y siniestro. La gente corría histérica", relató la estudiante universitaria Mar Herrera, que participó en la manifestación del lunes 20 junto a padres y profesores, y presenció la carga. "Se llevaron detenidas a dos chicas solo porque pidieron el número de placa de los coches a los policías", añadió.
El ministro Fernández aceptó comparecer ante el parlamento, en tanto el jefe del principal partido opositor, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Alberto Pérez Rubalcaba, consideró "intolerables" los hechos que mostraban las imágenes de Valencia.

En la red social.
"Yo también soy el enemigo", gritaban miles de manifestantes en la céntrica Puerta del Sol de Madrid en respuesta a Moreno. En la sureña Málaga, decenas de personas cortaron el tránsito en un céntrico paseo en apoyo al movimiento estudiantil valenciano y convocaron a nuevas protestas.
Twitter lanzó cada segundo mensajes de solidaridad con el movimiento estudiantil, ya bautizado como #PrimaveraValenciana, etiqueta que encabeza los temas del momento de esa red social en España.
Se trata, según Vivas, de "un repunte de las luchas y de los movimientos sociales" que vienen sucediéndose en España desde el 15M (15 de mayo de 2011), en un contexto de crisis económica aguda, como la que vive este país hace más de dos años.
El 15M, o movimiento de los "indignados", surgió en España con una serie de manifestaciones pacíficas para promover una democracia más participativa.
"Apoyamos a los valencianos y defendemos su derecho a protestar en las calles", dijo el activista Fabio Gándara, uno de los portavoces de Democracia Real Ya, movimiento inspirador del 15M.
La "primavera valenciana" es una nueva expresión del descontento ciudadano imperante "frente a los políticos incompetentes y la corrupción", dijo.

Recortes brutales.
Por pedido del gobierno, obligado por las normas de la Unión Europea a reducir el déficit fiscal, las comunidades autónomas tienen que recortar sus presupuestos de salud y educación.
La Comunidad Valenciana, una de las más endeudadas del país, puso en práctica recortes en la educación, y poco después circularon por Internet imágenes de estudiantes yendo a clase con frazadas, pues sus centros de enseñanza no tenían fondos para la calefacción.
Los estudiantes del instituto público Lluís Vives de Valencia comenzaron sus protestas el 25 de enero y continuaron cada miércoles durante 10 minutos en las calles aledañas al centro, para expresar su descontento por reducciones de gastos que llegaron a privarlos de calefacción, electricidad y material escolar.

Imagen distinta.
El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, declaró el martes desde Londres -donde se reunió con el primer ministro británico, David Cameron- que "los españoles no podemos dar una imagen de país que no es la que es".
El gobernante pidió "mesura" y argumentó que "todo el mundo tiene que entender que la policía tiene una función que cumplir".
El portavoz de los estudiantes valencianos, Albert Ordóñez, replicó un día después en una emisora de radio que "la imagen de España es que estamos crispados" y aseguró que "no vamos a parar".
Vivas, que participó el martes en la marcha de Barcelona, observa que la represión del Estado "no es nada nuevo". "Ya lo vimos con el 15M", dijo en referencia a la violencia empleada por la policía catalana con los "indignados". Continuar con este movimiento ciudadano es ahora "más urgente que nunca", agregó.
Pero la Confederación Española de Policía estima que la respuesta policial fue "proporcionada", pues los agentes fueron agredidos por los manifestantes.
Según Gándara, la tranquilidad con la que transcurrió la marcha de Valencia el martes 21, secundada por familiares y profesores, y otras muchas en distintos puntos de España, demuestran que "cuando la policía no emplea la brutalidad" no hay incidentes.
En las jornadas de protesta efectuadas hasta el 15 de febrero, 43 estudiantes fueron detenidos. Todos recuperaron la libertad, si bien la justicia formuló cargos contra 12.
Varios centros de estudio de la Comunidad Valenciana vienen manifestándose, y se prepara para el día 29 una huelga estudiantil apoyada por sindicatos.

*Periodista. Inter. Press Service