A Boudou no lo cuestionan por Ciccone sino por el fin de las AFJP

Amado Boudou asumió por un mes como presidente, ante la operación de la presidenta Cristina Fernández. La oposición le saltó a la yugular, invocando el caso Ciccone. El enojo de fondo es por la eliminación de las AFJP.
EMILIO MARÍN
La oposición política liderada por el multimedios Clarín le ha tirado con munición de grueso calibre al vicepresidente. Sobre todo en estos días, luego que el lunes 7 Amada Boudou asumiera provisoriamente el lugar de Cristina Fernández de Kirchner, operada de un hematoma en el cráneo. La posta estará en manos del vice durante un mes, como ya ocurrió en enero de 2012, cuando a ella se le extirpó la glándula tiroidea y debió guardar reposo veinte días.
Esa oposición no puede cuestionar tal traspaso desde el punto de vista legal porque Boudou firmó el acta ante el escribano oficial Natalio Echegaray. Se cumplió con el artículo 88 de la Constitución Nacional, primer párrafo, sobre acefalías transitorias del jefe de Estado por razones de salud.
El enojo, hasta odio con Boudou, es claramente político. Destilan contra él el mismo veneno que contra CFK; esta sería "la yegua" y el otro "el ladrón de Ciccone".
Lo llamativo es que empresas imputadas por graves delitos, de lesa humanidad, como Clarín y "La Nación" (en la causa por apropiación de Papel Prensa durante la dictadura militar, aprovechando el secuestro, torturas y violaciones a la familia de Graiver a manos del I Cuerpo de Ejército), ni se sonrojan al acusar a Boudou de delitos que no han sido probados. Los monopolios que tanto sustento dieron a la dictadura militar-cívica y luego a los gobiernos neoliberales, son los menos indicados para pontificar acerca de los prontuarios de alguien.
Mauricio Macri, de ese mismo "Círculo Rojo", también cuestionó que el vice asumiera provisionalmente el cargo. El jefe de gobierno porteño, no tiene imputaciones sino dos procesamientos firmes en la causa por el espionaje del comisario Fino Palacios y el espía Ciro James. Uno fue el auto de procesamiento dictado por el juez Norberto Oyarbide y y el otro la ratificación del mismo por la Cámara Federal. ¿El muerto se ríe del ahorcado?
Otro político-sindicalista con cara de cemento es Momo Venegas, quien aseguró que Boudou en el cargo era como poner al lobo a cuidar las ovejas. Un tipo que estuvo preso en la causa medicamentos truchos, al que se le quitó el Renatre por las gruesas irregularidades allí cometidas como titular, debería llamarse a silencio.

No hay peligro legal.
A los argentinos puede o no gustarle Boudou. Al cronista, lo confiesa, no le gusta porque le parece un político light, sin antecedentes de participar de las luchas populares y con mentalidad de nuevo rico de Puerto Madero. Que provenga de la UCEDE no es lo principal, porque la gente puede cambiar y de hecho cambia, para bien y a veces para mal. Si del partido de Alvaro Alsogaray, el joven Amado terminó recalando en el gobierno de Néstor Kirchner, ese parece ser un giro positivo.
Aclarado el punto de vista crítico sobre el personaje, el plano político e ideológico, hay que recalcar que lo más probable es que aquél cumpla medianamente bien su gestión en los treinta días en que será presidente provisional.
¿De dónde sale ese pronóstico? Muy sencillo: es una persona inteligente y sabe que hay un plan de gobierno que deberá seguir, sí o sí; habrá indicaciones y hasta órdenes de la misma Cristina Fernández, quien por suerte transita exitosamente su recuperación en la Fundación Favaloro. Y finalmente, en el caso muy hipotético que el motonauta se desvíe de la ruta, hay funcionarios como Carlos Zannini, el jefe de Gabinete Juan M. Abal Medina, el ministro del Interior Florencio Randazzo y el titular de Diputados, Julián Domínguez, entre otros, que podrían ponerle límites y reencauzarlo.
Esta apreciación no está en el aire. En esta semana se lo vio al vicepresidente encabezando actos en el Salón de las Mujeres, con la distinción a la investigadora repatriada número mil del programa Raíces del Conicet, y en Tecnópolis, entregando licencias a medios de comunicación al cumplirse los cuatro años de la ley respectiva. También estuvo en Catamarca y antes en Villa María, unos días antes de la operación de CFK; y con teleconferencias y otras inauguraciones.
Lo suyo no deslumbra ni enamora. No es el vice a quien muchos kirchneristas y no kirchneristas hubieran elegido para el cargo, eso está claro, pero no hay motivos para pensar que en este mes vaya a defraudar a su jefa y a los votantes del 54 por ciento.

Imputado, no procesado.
La oposición y la derecha en general trataron de armar una movida destituyente y golpista en contra del vicepresidente. En un programa del multimedios Clarín, el consultor Jorge Giaccobbe llegó a plantear el domingo a la noche la convocatoria a la plaza de Mayo con el objetivo de impedir la asunción de aquél. No pudieron avanzar en esa actividad antidemocrática, que murió antes de nacer.
Puede que la misma derecha política, en este caso la expresada por Sergio Massa y Macri, creyera inoportuna y riesgosa tal concentración anti Boudou, porque muchísima gente, y no sólo la que apoya al gobierno, la hubiera podido repeler de antidemocrática. Como se señaló al inicio, el gobierno respetó el artículo 88 de la CN. Oponerse a la breve gestión del vice equivalía a pisotear la Constitución que tanto dice defender ese arco oligárquico y conservador. Para el Frente Renovador y el PRO era mejor esperar el 27 de octubre.
Es verdad que Boudou tiene dos procesos judiciales donde está imputado, en el juzgado del juez Ariel Lijo. En el primero se lo acusa de haber favorecido a una empresa (The Old Fund) de un presunto socio o testaferro suyo, Alejandro Vandenbroele, para que se quedara con la quebrada Ciccone Calcográfica. El segundo, por supuesto enriquecimiento ilícito, a raíz de las revelaciones sobre su patrimonio, publicadas en los medios luego que saliera a luz el affaire Ciccone.
El juez donde están ambas causas, Lijo, consideró junto con el fiscal Jorge Di Lello, que había material como para abrirlas. Le tocaron por sorteo, puesto que la de Ciccone le fue quitada al buen juez Daniel Rafecas luego de denuncias de los abogados del vicepresidente.
Se verá qué hay de cierto en los dos expedientes. Los denunciantes no son ninguna garantía. En una, la ex mujer despechada de Vandenbroele; en la otra un periodista de los servicios de Seprin, el fascistoide Christian Sanz, el mismo falso falsamente de que Cristina no tenía título de abogada. Está bien que se investigue, pero sin linchamientos mediáticos. Boudou está por ahora imputado, no procesado como Macri.

No es el peor.
Se dijo que Boudou no es el mejor vicepresidente según la falible opinión del cronista. No se advierte en su conducta política un gran compromiso social, ni definiciones a favor de los trabajadores, ni una militancia política medianamente antiimperialista. Desde Puerto Madero es difícil, aunque no imposible, tener una visión justa de las necesidades nacionales.
Sin embargo, el país sufrió la actuación de otros vicepresidentes sumamente lesiva para aquellos intereses populares, sin que Clarinete y su asociada "Gaceta Ganadera" armaran ningún escándalo.
Por ejemplo, Víctor Martínez no era de la confianza de Raúl Alfonsín porque se lo suponía ligado a un desplazamiento de éste en varios momentos claves del período 1983-1989.
Otros casos lamentables de vicepresidentes fueron Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf, que estuvieron en el primer y segundo período de Carlos Menem. Ambos fueron la peor expresión política, de extrema derecha, del PJ de Buenos Aires. Estuvieron ligados a las mafias, la peor policía del mundo, y acusados de estrecha relación con el delito y el narcotráfico.
Comparados con Martínez, Duhalde y Ruckauf, Boudou es muchísimo mejor. Y también es muy superior a otro que ahora cuestiona su interinato, Julio Cobos, un traidor de la presidenta como lo inmortalizó su voto "no positivo" de julio de 2008. Entre Olivos y la Sociedad Rural, el mendocino rumbeó para Palermo, con los sojeros y el agrobusiness.
El vicepresidente en ejercicio tiene un gran mérito, quizás uno de los pocos, pero muy significativo: haber aconsejado en 2009 a Cristina Fernández suprimir el negocio financiero de las AFJP y volver al sistema estatal de jubilaciones, con el manejo de los fondos previsionales en manos de la Anses.
Esas AFJP eran herencia de lo peor del menemo-cavallismo y del negocio de los bancos, también del grupo Clarín, según variadas denuncias. Ganaban el Río, BBVA, Galicia, HSBC, Citibank y otros dueños de Siembra, Consolidar, Orígenes, Met, etc.
Boudou, por entonces a cargo de la Anses, llevó esa buena proposición a la presidenta y los fondos previsionales fueron recuperados. Así se financió una mejora sucesiva en los haberes de los jubilados y se calzaron programas sociales como la Asignación Universal.
Eso es lo que no le perdonan a Boudou. Las motos caras, su vida en Puerto Madero y en parte las acusaciones de la causa Ciccone, etc, son apenas los datos "de color" para la gilada. Quieren embestir para poder llevárselo puesto a él y, fundamentalmente, para lesionar gravemente y en lo electoral a la presidenta.