2008: cuando la gente tomó las calles de la capital pampeana

El año que termina no pasará desapercibido para Santa Rosa. Hubo marchas, piquetes, escraches. Manifestaciones a granel en una capital no caracterizada por la movilización popular.
Frente a esto, el repliegue de la clase política. Dos grandes conflictos pusieron el tono a toda esa efervescencia.
NORBERTO G. ASQUINI
El año 2008 no pasará desapercibido en la historia de la ciudad. Una efervescencia pocas veces antes vista se adueñó de la capital de La Pampa durante casi todo ese tiempo. Algunos memoriosos y analistas se refirieron a jornadas de los 70 o el 83 para asemejar tanta gente movilizada en las calles o en estado deliberativo. Ni siquiera en 2001 con el gran colapso hubo tanta unidad en los reclamos y tan extendidos a lo largo de los meses.
Ayudaron a impulsar ese clima dos grandes conflictos. Uno local y otro nacional, que dividieron y exacerbaron, cada uno a su manera a la sociedad para que se definiera por un bando u otro.
 
El gran dictador.
El conflicto más prolongado fue la resistencia popular a la figura del entonces intendente Juan Carlos Tierno apenas asumido en el cargo, que derivó en una profunda crisis institucional. Sus métodos autoritarios y personalistas y sus provocaciones públicas generaron la mayor movilización que se haya visto en la ciudad. Fueron muchas las marchas que se sucedieron desde que en enero estalló la resistencia a su figura. La profusa protesta que generó ese desgobierno llevó a las calles a manifestaciones de hasta 6 mil personas. Pero no sólo la cantidad sino también la heterogeneidad de ese arco opositor llamó la atención. Comenzaron el reclamo los trabajadores de la cultura que se vieron avasallados en sus derechos, se sumaron desde frepamistas hasta los propios peronistas -algunos con más intereses en sostener sus espacios de poder que en una verdadera posición progresista- y hasta motociclistas y vecinos alarmados por la suba de los impuestos.
Hubo hasta escenas violentas contra la autoridad comunal, episodios nunca antes vistos en la ciudad.
Finalmente, Tierno cayó el 6 de marzo luego de una violenta manifestación, cuyos participantes se exacerbaron por la clausura del Concejo Deliberante por parte del tiernismo y la represión de la policía que llegó a mostrar armas.
Intervenida la comuna por el gobierno provincial se convocó nuevamente a elecciones municipales y el ex intendente se volvió a presentar. Nuevamente hubo persistentes movilizaciones y escraches a su figura y sus seguidores. La toma de conciencia de muchos vecinos de lo que representa su figura, o al menos del caos social que sus métodos prefiguran, hicieron el resto. El 30 de agosto, ese clima opositor truncó la vuelta de Tierno a la intendencia a través de las urnas.
 
Piqueteros rurales.
El otro gran conflicto, con otro tenor y otros intereses más económicos que políticos, fue el enfrentamiento entre el gobierno nacional y el campo por el proyecto de las retenciones móviles y que se extendió durante 125 días. Los productores pampeanos se movilizaron en las rutas y calles de Santa Rosa y General Pico. Y una parte de la sociedad los acompañó con carteles de apoyo en sus autos.
Los agitados productores realizaron piquetes en las rutas y hasta "apretaron" al gobernador Oscar Mario Jorge para que se definiera por sus reclamos cuando regresaba de Buenos Aires en avión. Hubo también verdaderas escenas violentas, caminos arados, cortes de ruta. Muchos de los manifestantes estuvieron en los costados de las rutas, pero también en las movilizaciones nacionales en apoyo al campo. El debate también generó posiciones encontradas en la sociedad.
 
Mostrar el escrache.
Hubo también, producto de esa efervescencia, algunas modalidades nuevas en la política local que se habían prefigurado antes pero que ahora tomaron mayor protagonismo. El estado de asamblea que generó en distintos círculos la resistencia a Tierno fue uno. El uso del escrache con mayor continuidad y visibilidad, fue otro. Esta modalidad se hizo sentir desde las pintadas a la casa de Tierno o al comité radical, contra la campaña tiernista y la sede del PJ, contra la visita de Elisa Carrió a Santa Rosa por su postura pro-campo y en Macachín cuando se iba a realizar una concentración ruralista. Hasta fue la modalidad de presionar al gobierno y a la justicia en el caso de las familias Carro y Vargas por el destino de las hermanitas S y D.
 
Explosión gremial.
Un tercer ingrediente -entre los mayores, ya que también hubo otros movimientos menores- fue la gran movilización que se fue prefigurando entre los sindicatos estatales. También durante el año se agitaron los trabajadores de la UOCRA ante la detención de la obra pública en la provincia. Verdaderas manifestaciones de un gremio oficialista que antes no se conmovía cuando la desocupación campeaba.
La extensión del conflicto y la unidad del reclamo de los gremios estatales terminó por recalentar el fin de año. Pero casi todo el 2008 hubo agitación: desde marzo con las marchas de docentes y de los trabajadores de salud, hasta las protestas de noviembre y diciembre que incluyeron paros generales que no se veían desde hace más de una década en la provincia. Y esto promete continuar en 2009.
Pero la unión de ATE y UPCN, además de todos los otros sectores de la administración pública, más la sumatoria de los judiciales en las calles paralizando por semanas a Tribunales, la profundización de las medidas de fuerza y un frente fuerte entre los gremios, da la pauta no sólo del malestar generado por la falta de respuestas del gobierno provincial a sus pedidos, sino también de la maduración de un reclamo.
 
Dirigentes en fuga.
Frente a la protesta y la manifestación en las calles, también se debe analizar que si gran parte fue por una figura que genera rechazo, como Tierno, o por un conflicto que enardeció a la sociedad, como el del campo, contribuyó además la falta de respuestas a problemas acuciantes por parte de la dirigencia política.
La sociedad, en buena parte, se sintió abandonada por la clase política. En los tres conflictos analizados -contra Tierno, el de las retenciones y el gremial- la posición moderada o titubeante del gobernador Oscar Mario Jorge ayudó a enervar los ánimos. Es parte de su forma de gestionar, pero esa morosidad en decisiones cruciales y la falta de reflejos en la conducción política hace que los conflictos se profundicen. Un perfil de mandatario al que el pampeano no estaba habituado.
El PJ, producto también de la movilización anti-Tierno y fragmentado por su internismo, la falta de conducción y las posturas que tuvo que tomar con respecto al campo, se replegó y dejó el campo propicio para la agitación. Las renuncias a su conducción partidaria, la falta de legitimación de la actual dirigencia del PJ y los cuestionamientos por no hacer nada con Tierno golpearon duro al partido en el poder.
Se debe analizar también que en buena medida, el clima de protesta en la sociedad, fogoneado por la movilización anti-Tierno, fue alimentando otros reclamos o manifestaciones sociales. Pero la lectura a este entramado de protestas daría para un estudio más profundo. Como también hasta dónde o a qué sectores movilizó en mayor o menor medida.
 
Cambiar el rumbo.
El año 2008 fue el tiempo en que la política ganó la calle. En que muchas personas salieron a pelear por la defensa de sus derechos. Cuando tomó posición y reclamó, por un bando u otro.
Este clima deliberativo y de politización fue producto de conflictos que no le dejaron alternativas ante las posiciones irreductibles con las que se enfrentaron. Esta valorización de la participación y la democracia tiene también raíces en la crisis política y social de 2001, donde la toma de conciencia llegó a la provincia de arrastre con el paso de los años.
Lo que demostró la calle de Santa Rosa -y hasta las urnas con el primer triunfo opositor al PJ en 25 años- durante estos últimos meses es que la sociedad ya no está dormida y sabe que movilizándose se puede hacer escuchar y las cosas pueden cambiar.