Murió la periodista Yanina Lofvall autora del libro "Siervas Trinitarias"

Cerca del mediodía de ayer, en cercanías de Roque Pérez, Yanina Lofvall y Pablo Ramos, ambos pampeanos, protagonizaron un choque frontal en el kilómetro 142 de la ruta 205 . Ella, de 34 años, murió en el acto, él resultó herido.

Escritora.
A los seis años Lofvall y su familia vinieron a vivir a Santa Rosa desde Darregueira, provincia de Buenos Aires. La menor de cuatro hermanos, hizo la primaria en la Escuela 4 y el secundario en el Ciudad de Santa Rosa. De todos los colegios -dijo a LA ARENA en un artículo publicado en abril de 2015- guardaba muy bellos recuerdos.
En el colegio Ciudad comenzó un taller de teatro con Edith Gazzaniga y tiempo después formó parte del Grupo Andar. En quinto año del colegio entró al Servi Trinitatis, la secta en la que pasó, quizás, los peores días: la orden fue denunciada en 2007 por reducir a la servidumbre a adolescentes de entre 12 y 18 años.
“Hoy básicamente, soy feliz. Soy docente de primaria, a veces doy talleres, soy periodista de oficio, colaboro cuando puedo con la Secretaria de Derechos Humanos de la Facultad, y con cualquier otra cosa que me parezca una buena causa. Estoy trabajando en mi tesis para recibirme de licenciada en Comunicación. En lo personal me gusta salir a correr, estoy en pareja, trato de viajar siempre que puedo ¡No puedo explicar cuánto disfruto los pequeños actos de libertad cotidianos!”, dijo en la entrevista publicada en el suplemento Caldenia el año pasado, a pocos días de la salida de “Siervas Trinitarias”, libro en el que relataba los días que pasó en el Servis Trinitatis.
En la nota, Lofvall afirmaba que su paso por el Servis Trinitatis “fue una etapa muy dolorosa, siento que me robaron mi identidad y siete años y dos meses de mi vida” y que “haber podido escapar, vivir para contarla me llena los pulmones de aire, me fortalece como mujer y como ser humano. La vida es maravillosa, más cuando estás con una segunda oportunidad”. Actualmente, la periodista viajaba asiduamente a Santa Rosa porque trabajaba para 7 Sellos, una editorial cooperativa que fundó su catálogo con el libro ¡Escuchá! de Alicia Partnoy, a quien Lofvall iba a presentar el próximo martes en la Universidad Nacional de La Pampa.

Un libro, una vida.
Siervas Trinitarias, el libro que presentó Lofvall el año pasado, es una investigación periodística contada en primera persona y tiene una doble apuesta. Además de ser una obra literaria, es un documento histórico que registra un suceso que tomó estado público, que tuvo repercusiones no sólo en medios locales sino también en medios nacionales e internacionales y que conmocionó a la sociedad santarroseña al develar los mecanismos de una institución que aún sigue funcionando en la provincia.

 

 

DE NUESTRO ARCHIVO:

YANINA LOFVALL PRESENTARA EN ABRIL SU LIBRO "SIERVAS TRINITARIAS" EN EL CMC

“Fue reparador contar la historia”

La joven autora relató en un libro sus vivencias dentro del Servis Trinitatis. “La condena social nos ayudó a reparar el daño y espero que este libro sirva para conocer de que se trata este lugar”, expresó.
“Perdí la libertad y la capacidad de reflexionar y por este motivo fue reparador contar la historia”, reconoció Yanina Lofvall, la joven autora del libro “Siervas Trinitarias”, que relata su vivencia de siete años y dos meses en el cenáculo del Instituto Servis Trinitatis de Santa Rosa. Durante el 2007, la organización fue denunciada por “secta católica” ante la Justicia pampeana. Y los dos principales acusados fueron los sacerdotes Antonio Martínez Racionero y Ricardo Latorre.
El libro de Lofvall, llamado “Siervas Trinitarias”, se fundamentó en una historia en primera persona sobre lo que le ocurrió a la joven santarroseña mientras estuvo en el interior del instituto. En Santa Rosa, la autora lo dará a conocer el 12 de abril del Centro Municipal de Cultura (CMC).
“La condena social nos ayudó a reparar el daño y espero que este libro sirva para conocer de que se trata este lugar”, expresó Lofvall, quien vive en La Plata.
En diálogo con periodistas de Radio Noticias, la autora recordó que un año antes que el caso se hiciera público, logró irse del instituto debido a la crisis interna existente en la institución. “Logré conseguir una autorización para viajar a La Plata, con la intención de estudiar periodismo, pero me fui en calidad de desertora ya que animé a irme sin tener la autorización que se necesitaba”, afirmó.

lofvall

Captación.
Lofvall rememoró lo ocurrido en el interior del Servis Trinitatis. “Ellos tienen un mecanismo de captación a través de la iglesia donde fui confiada ya que estaba en una situación muy difícil, ellos me daban consejos, me cortaron los vínculos sociales porque era pecado”, dijo. Y amplió: “Una vez que entrás, ocurre algo que es muy rápido, y que salir resulta muy complejo debido a que te someten a la reducción a la servidumbre”.
Dijo que en el interior de la institución las jóvenes tenían un plan de 24 horas donde les anotaban todo lo que tenían que hacer.
“Dormíamos seis horas y otras seis de oración cotidiana como así también nos marcaban los horarios de trabajo y de estudio”, describió. Y agregó: “Había un control de todo: y si queríamos salir estábamos renegando de la vocación”.
Lofvall tenía 18 años recién cumplidos cuando ingresó al Servis Trinitatis. Sin embargo, muchas chicas entraron con 12, 13 y 14 años. Aseguró que existían acciones muy profundas del estilo “franquista” por lo que las jóvenes estaban obligadas a cumplir con votos de pobreza donde los beneficios eran únicamente para los sacerdotes.

Castidad.
“En Santa Rosa, los sacerdotes tienen una librería, campos, un departamento y una radio con equipos que, en aquel entonces, eran los mejores de la provincia”, enumeró Lofvall. Y amplió: “En Capital Federal, tenían tres departamentos, en Lomas de Zamora tienen casas como así también viviendas en Venezuela y en Madrid”.
Para la autora de “Siervas Trinitarias, todo esto lo hicieron solo en 25 años a través de las colectas”.
Rememoró que cuando ingresó a la institución, los sacerdotes le indicaron el cumplimiento de tres votos: castidad, pobreza y obediencia, y fidelidad al Papa. “No podíamos tener ningún gasto: comida y ropa austera y no compramos nada sin el permiso del director”, expresó al sostener que las mujeres no estaban autorizadas ni a salir a mirar vidrieras.
“Nuestra vida estaba destinada a Dios y la familia era un apego desordenado”, resaltó. Y ejemplificó: “Mi papá se enfermó de cáncer y durante seis meses no nos dejaron llamarlo por teléfono, mi padre se murió sin recibir la visita ni el llamado de su hija”.
Para Lofvall, es un tema muy complejo de entender cómo se llega al sometimiento y a una lógica tan enferma y surrealista. “El voto de la obediencia tenía cuatro grados y uno de ellos era no cuestionar, el que cuestionaba estaba cometiendo un pecado mortal y, de esta manera, bloquearon nuestra capacidad de reflexionar”, remarcó.
Por último, afirmó que la necesidad de publicar un libro radicó en “poder contar algo muy largo, retorcido y complejo que me ocurrió a mi como a un montón de chicas de 15 a 25 años”.