Sepultaron los restos de Mariano Rosas en Leuvucó

En el aniversario 137 de su muerte, Mariano Rosas volvió a la tierra. Su cráneo, que había sido profanado y luego usado como pieza en el museo de La Plata, fue enterrado debajo del enterratorio, en Leuvucó.
Con el sonar del kultrún y la pifilka, comunidades aborígenes y descendientes de Mariano Rosas, en la mañana de ayer, sepultaron el cráneo en tierra, en una ceremonia donde las comunidades pidieron por un enterratorio sagrado donde descansen restos de otros ranqueles que hoy están en museos.
Carlos Campú, gobernador del pueblo Ranquel, se digirió a los presentes y destacó que la profanación del cráneo de Mariano Rosas, un año después de su muerte, fue un "genocidio".
"Después de que falleció (el 18 de agosto de 1877) vinieron (el Coronel Racedo) y le profanaron el cráneo. Es de un genocida hacer eso. Siempre hemos sido humanos como cualquiera, nada más que con diferente pensamiento y con distinto color de piel. A veces estoy muy renegado porque parece que todavía molesta cuando uno habla de los derechos de nuestra cultura", sostuvo Campú.
A su turno, María Inés Canuhé pidió por un enterratorio Ranquel donde puedan descansar los descendientes, entre ellos su padre, Germán Canuhé. "Sueño con un día donde cualquier ranquel pueda ser enterrado con sus tradiciones. Sueño con ese día, porque tengo una deuda muy grande con mi padre que todavía está esperando que podamos hacer posible su retorno a la tierra, en un espacio sagrado ranquel. Me gustaría que eso suceda pronto", expresó.

Leuvucó.
El 22 de junio de 2001 fueron restituidos a Leuvucó los restos del cacique Mariano Rosas, quien gobernó allí entre 1858 y 1877. Los restos se hallaban inventariados con el número 292 en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Habían sido extraídos de su tumba en Leuvucó en enero de 1879 por el coronel Eduardo Racedo, quien envió el cráneo a Estanislao Zeballos en Buenos Aires, éste luego lo donó al museo y fueron depositados en un anaquel en 1889.
La ceremonia de restitución comenzó en el museo platense y culminó con su sepultura en Leuvucó, ante la presencia del cacique Adolfo Rosas, descendiente de Mariano Rosas, y 18 loncos o jefes de comunidades indígenas de La Pampa. Al llegar a Victorica fueron trasladados a caballo hasta Leuvucó.
Este lugar fue declarado lugar histórico, dado que es el sitio donde se encuentran los restos de quien fuera el cacique Mariano Rosas. Aquí, sobre una base de troncos de dos por dos (este múltiplo de cuatro es significativo para la cosmogonía Ranquel) descansan los restos del cacique.
Sobre esta base emergen cuatro caras orientadas según los puntos cardinales, este mausoleo fue tallado a mano en madera de caldén. Su forma piramidal significa "el viaje desde el ombligo de la tierra, hacia la luz". Cuatro linajes están tallados en ella: Carripilúm mira al norte, Pluma de Pato al Oeste, el de Los Zorros hacia el Este y el de Los Tigres, hacia el sur. Mariano Rosas perteneció a la dinastía de Los Zorros, sobre la misma cara se encuentra una abertura cofrada que contiene en su interior el cráneo del cacique.
En el Parque Indígena Leuvucó (agua que corre) se encuentran dos reseñas muy importantes de lo que en algún momento de nuestra historia fue el asentamiento aborigen más poblado en Argentina. Está ubicado a sólo 25 kilómetros de la localidad de Victorica, sobre la ruta provincial 105. Este sitio fue el centro más poblado de la región, con aproximadamente unos 8.000 aborígenes, que vivían alrededor de la laguna de Leuvucó.