Testigo del tiempo: la historia de una cajonera de 80 años de la ex Casa Torroba

Un objeto puede permanecer en el tiempo y no olvidarse. Puede quedar impregnado en la memoria de generaciones y no pasar desapercibido. Y hasta puede simbolizar un tiempo y una época.

La demolición de la ex Casa Torroba fue una de las noticias de la semana en Santa Rosa. Y a más de uno le generó cierta nostalgia al ver modificarse una estructura edilicia con miles de historias entre sus paredes hoy inexistentes. Pero los objetos quedan. Y quedaron.

Norberto Evangelista tiene 60 años y el recuerdo intacto. Es el actual propietario de “El Radiante”: un comercio local de venta de repuestos y taller de reparación de artefactos de gas. “Arreglamos cocinas, termotanques”, especifica.

Su comercio, ubicado en Estrada 630, entre Neuquén y Mendoza, esconde entre sus paredes la historia viva.

Una historia que nació en el 36.

Norberto es egresado de la vieja ENET (hoy EPET) y expresa, en el transcurso de la entrevista, su pasión por la reparación o por el arreglo de diversos artefactos. “Tengo una buena historia para contar: pero en realidad pertenece viejo”, dice. Su padre ayer viernes hubiese cumplido 96 años.

El papá de Norberto ingresó en 1939 a trabajar a lo que era la casa de ramos generales Casa Torroba donde cumplió sus funciones durante 10 años. “En esa época Casa Torroba empezó hacer este tipo de cajoneras: fueron en ese año a Buenos Aires a buscar a un italiano para que pinte el frente de los cajones y dibuje los elementos que iban a estar dentro de la cajonera construida con pinotea”, detalla.

Por esos años, amplía el entrevistado, Casa Torroba deja de ser ramos generales para ser supermercado. “Empezó a vender ese tipo de cosas: en 1974 trabajaba mi cuñado, lo llamó a mi papá, y le dijo que vendían las cajoneras y sí quería comprar una”, sostiene.

El padre de Norberto sintió una mezcla de alegría y nostalgia ya que esas cajoneras le implicaban el recuerdo vivo de sus años de trabajo en la Casa. “Mi viejo se fue de Casa Torroba, y a los dos años, compró una de las cajoneras que estaban a la venta: a partir de 1993 tomó las riendas del negocio de reparación de artefactos de gas con esa cajonera”, rememora.

"Ni loco".

Esa estructura de madera, con dibujos, propios de los elementos que iba a tener dentro, quedó en el negocio que hoy continuó Norberto. Pasaron muchas cosas en el medio pero la cajonera permanece como testigo exclusivo de los años.

“En su momento, en esa cajonera, se guardaba todo tipo de elementos: en cada cajón hay guardados candados, mechas para agujerear postes, pilones, canillas para latas de naftas: hoy la tengo llena de mercadería para el negocio, hace 25 años que la uso y sigue siendo muy práctica y los cajones, por ejemplo, cierran de manera espectacular”, dice Norberto.

El hombre mantiene vivo el relato de los años. Tiene la voz nítida y le resuena la emoción a flor de piel al hablar de un simple objeto de madera con 80 años de historia y un sinfín de historias que pasaron alrededor. “La gente que entra al negocio, mira la cajonera y se queda impactada: me preguntan si la vendo y la respuesta es clara...ni loco”, completa.