Operadora de emergencias salvó la vida de un bebé

Una mujer llama desesperada al Servicio de Emergencias Médicas (SEM). Necesita una ambulancia porque el bebé de una señora se ahogó mientras comía y no reacciona. "Estoy llamando a la ambulancia, quedáte tranquila...", le dice a la angustiada madre mientras espera ser atendida. Segundos después, una operadora atiende el teléfono del otro lado y se desarrolla la siguiente conversación.

-Vecina: Hola, te llamo desde el barrio Villa Martita, desde la calle Illia, en los departamentitos naranjas. Hay una señora que está con un bebé ahogado. ¿Podrías mandar una ambulancia por favor?
-Operadora: ¿Un bebé ahogado?
-Vecina: Sí, estaba comiendo y se le ahogó.
-Operadora: ¿Cuánto tiene el bebé?
-Vecina: Nada, meses.
-Operadora: Que lo pongan boca abajo y le peguen entre los omóplatos.
-Vecina, dirigiéndose a la mamá del bebé: Boca abajo dice que lo pongas y que le pegues en la espalda, entre los omóplatos.
-Operadora: Que la colita esté un poco más alta que la espalda, chicas.
-Vecina, a la mamá: Con la colita más alta que la espalda.
De inmediato se escucha el quejido del bebé que toma aire y rompe en llanto.
-Vecina: Ahí está, ahí está. Gracias, gracias.
-Operadora: ¿Con qué se había ahogado?
-Vecina: No sé qué estaba comiendo, creo que durazno. Sí, durazno.
-Operadora: Si quieren, para más tranquilidad, pueden acercarlo hasta algún centro sanitario, pero si llora y respira bien, ya está.
-Vecina: Gracias, gracias. Ahora le voy a decir. Gracias.
-Era fácil, ¿viste? Está bueno.
-Muchas gracias, chau.
La secuencia dura poco más de un minuto. La voz y el tono de Verónica, la operadora de la Línea de Emergencias 107, transmitieron tranquilidad y seguridad durante toda la conversación. Sobre el final, cuando el bebé ya lloraba y respiraba, hubo espacio también para un diálogo más distendido. La vecina de la calle Illia no paraba de agradecer. Parecía tener una mezcla de gratitud y sorpresa por el desenlace rápido y sencillo que tuvo la emergencia.

Experiencia.
La operadora en cuestión se llama Verónica Soria y ayer contó su experiencia en diálogo con una cronista de LA ARENA. "Trabajé durante 20 años en un jardín maternal", empezó por contar Verónica Soria. Añadió que nunca había pensado que se iba a dedicar al área de salud, pero explicó que cuando comenzó le "encantó" la profesión. Hace un poco más de dos años que se ocupa como instructora de RCP, que incluye "la maniobra de Heimlich" y también primeros auxilios.
Sobre este caso en particular dijo que tenía muy poco tiempo para realizar la maniobra de emergencia, apenas dos o tres minutos, por lo que el tiempo que requiere el envío de una ambulancia se excedía. "No había tiempo de enviar la ambulancia", aclaró.
En ese sentido, destacó la importancia de conocer la técnica de Reanimación Cardio Pulmonar (RCP), ya que cualquiera puede encontrarse en medio de una situación de emergencia. Por otro lado, si bien aclaró que desde que funciona el Servicio de Emergencias Médicas en la provincia se están elaborando los protocolos de atención, una de las claves a tener en cuenta es "transmitir tranquilidad" a quienes se comunican por teléfono.
Con sus compañeros se coordinan turnos rotativos de seis horas. Y para describir cuánto le gusta su trabajo, mencionó que cuando termina cada jornada se va contenta, porque "la profesión tiene como objetivo nada menos que salvar vidas".