Marín le apuntó a un periodista por la denuncia

El Fiscal de la Procuración General de la Nación, a través de un oficio le comunicó a la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca, el desistimiento del recurso presentado por el Fiscal Federal de Santa Rosa, Leonel Gómez Barbella, en la causa en la que se investigaba por presunto tráfico de drogas a un grupo de más de 20 personas.

Es un expediente en el que aparecía involucrado, entre otros, el diputado provincial Espartaco Marín, dos altos jefes policiales -Luis Blanco y Marcelo Calderón- y también el sacerdote Hugo Pernini (hoy involucrado en una causa de abusos).
El caso que concitó enorme atención porque involucraba además a dirigentes políticos, personas ligadas a la compra y venta de vehículos, prestamistas, empresarios de la noche, tres personas de nacionalidad paraguaya, un par de policías de alto rango y personas con antecedentes por tráfico y tenencia de estupefacientes, encontraría ahora su punto final.

Oficio "sospechoso".
Como se recordará todo se inició cuando a través de una versión periodística se filtró un oficio judicial, lo que dio lugar a un abanico de especulaciones en la política local y provincial por el nombramiento de Espartaco Marín, legislador del Partido Justicialista; como asimismo a miembros de la Policía provincial.
La difusión de ese documento dio paso a que la Justicia Federal abriera una causa para investigar quién filtró el oficio, y desde dónde se hizo. Ya en ese momento no faltaron los que señalaron que se trataba de una "jugarreta" política.
Lo cierto es que trascendió que la causa se había iniciado en 2016 a raíz de la denuncia de un testigo de identidad reservada, a los fines de investigar la supuesta relación de 23 personas con el arribo de drogas a la provincia, la liberación de rutas hacia la capital y el crecimiento patrimonial de personalidades ligadas a los negocios nocturnos.

El raid del oficio.
El documento filtrado fue entregado en la Municipalidad de Santa Rosa el 21 de mayo pasado, y tenía fecha de emisión al día 16 de abril y estaba dirigido a la Dirección de Habilitaciones correspondiente a la comuna, por lo que se pensó que la información había sido filtrada desde uno de los ámbitos municipales. Tenía carácter de "Muy urgente despacho", y la información recabada debía ir dirigida hacia la División Lavado de Activos del Narcotráfico y a la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la PFA.
Pero no sólo fue ese el lugar donde se envió el oficio. También llegó a oficinas de la administración, como es la Dirección de Catastro. En ese contexto el propio Jefe de la Policía provincial señaló que nunca habían sido informados de la existencia de ese oficio.

Pruebas inexistentes.
Con una celeridad que contrastó con los más de tres años de una retardada investigación, el Juez Federal Juan José Baric, terminó concluyendo que no había casi pruebas, y que no se pudo "corroborar ninguna hipótesis de tráfico de estupefacientes". Así también el magistrado le apuntó a la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), como responsable de la acusación, y deslizó que se trataba de una maniobra armada.
"Es una imprecisa e indeterminada reseña que fue apuntando nombres de distintas personas", dijo al indicar que "el informe inicial aportado por la AFI, carece de todo tipo de elemento de prueba que avale su contenido".

Verdadero cambalache.
Fue mucho más contundente al señalar que "a través de un verdadero cambalache se comenzó a dar forma a este expediente", concluye.
Baric dijo que a Marín intentaron involucrarlo diciendo que dos testigos reservados veían regularmente a su chofer acudiendo a la U-4, donde había detenidos por narcotráfico. No aportaron pruebas, y sí un par de fotos borrosas que impedían identificar a alguien, aunque no aportaron prueba alguna y las que sí elevaron, como fotos, se veían todas borrosas, según dijo.
Tampoco hubo pruebas para imputar a los comisarios Marcelo Calderón y Luis Blanco. Uno le habría dicho al otro que venía la "carga", y el otro que la llevara a un lugar donde no iba a ser tomado por las cámaras de seguridad.
En base a esos elementos el Juez Federal de Santa Rosa sobreseyó a los 23 imputados.

Apelación y desistimiento.
No obstante el fiscal Leonel Gómez Barbella consideró que la causa merecía ser revisada y apeló ante la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca, porque a su criterio existía suficiente material probatorio e indicios como para mantener la investigación.
Con fecha del 5 de diciembre de 2019 Horacio J. Azzolin, fiscal de la Procuración General de la Nación, elevó una nota para "desistir fundadamente del recurso" presentado por el fiscal federal de Santa Rosa contra el sobreseimiento que había determinado Baric.
Gómez Barbella había considerado que los sobreseimientos "resultan prematuros" y propiciaba que se revocara la resolución. Eso no sucedió, y por el contrario se produce la cesación del recurso por parte de quien resulta ser su superior en el Ministerio Público Fiscal.

La «maniobra» contra Espartaco.
Rubén Marín también hizo referencia al juramento de su hijo Espartaco como diputado provincial; y no dejó de mencionar alguna maniobra que se habría urdido en su contra para perjudicarlo. En ese sentido habló de un «topo», alguien que «actúa como periodista» e hizo circular la versión.
Sobre la asunción de Espartaco Marín dijo que lo alegró mucho. «Me dolió lo que se hizo para deteriorarlo. Esa causa que se armó cuyo fallo entiendo va a quedar firme esta semana. (Se había vinculado a Taco y otro grupo de más de 20 personas en una presunta causa de drogas, investigada después por la Justicia Federal)». (ver página 13).
Y siguió sobre el tema el ex gobernador: «Estoy escarbando para saber cómo fue… y sé que voy a llegar. Hubo alguien que actúa como periodista, que dicen que en su momento festejó el fallecimiento de Néstor Kirchner y después se dio vuelta, que ha mentido groseramente. Mentir de esa manera nunca lo había visto en la provincia… pero no soy cándido, y sé que esas cosas no se hacen gratis».
Se le consultó sobre la disputa por la presidencia del bloque. «Que Taco no iba a ser presidente lo sabíamos hace tiempo, aunque Ziliotto había dicho que lo que estaba bien se iba a dejar. ¿Habrá que pensar que no estuvo bien mi hijo en ese caso? Pero como no soy ingenuo sé que no se trata de una cuestión solamente de los diputados, que la política va y viene. A lo mejor en este caso también tuvo que soportar eso de la portación de apellido… Podría ser, no lo sé.