Les cambiaron la beba recién nacida

Una joven familia que vive en Toay asistió el miércoles pasado a un centro médico de Santa Rosa para el nacimiento de una niña por cesárea, pero cuando se la trajeron para amamantarla descubrieron que no era la suya por la ropa y la carita. Aseguran que vivieron "momentos horribles" y que no pudieron disfrutar plenamente el "mejor momento de sus vidas". Denunciaron falta de protocolos de control y entienden que la familia de la otra beba no fue notificada de lo que pasó.

Leo, el papá, habló ayer con LA ARENA en su casa toayense. Dijo que estaban felices con su esposa por la paternidad y que tenían una hermosa niña. "Esto es lo más importante de todo", aseguró.
Después contó la increíble situación vivida y sufrida. Aclaró que no quiere dar nombres y que aceptó a dar a conocer el caso "para que quienes corresponda tomen conciencia y no le pase algo tan desagradable a nadie más".

Insólita situación.
Según relató, el pasado miércoles a las 7 de la mañana, junto a su esposa, ambos treintañeros, concurrieron al nosocomio a fin de someterse a una cesárea programada. Cuando llegaron les dijeron que debían esperar en una sala porque no había habitación. "Fue el primer indicio de que la cosa no empezó bien", dijo el hombre a este diario.
"Posteriormente, a eso de las 9, la llamaron y de la sala pasó directamente al quirófano para la cesárea. Yo la presencié en el último tramo cuando nació nuestra hija, y cuando la llevaron a Neonatología, pude ver por una ventanita cómo le ponían la ropita que habíamos llevado", señaló.
"A mi esposa de ahí la trasladaron a una habitación, lo hicieron sin higienizarla, al punto de que llegó con las mismas sábanas del momento del parto, e incluso, chorreó sangre en la habitación. Así estuvo hasta las 5 de la tarde en que se dignaron a venir a hacerlo", agregó.

"No es nuestra hija".
Leo se mostró consternado a la hora de relatar el episodio central de ésta insólita situación. "Poco después de las 10, mi esposa ya estaba mejor, así que desde Neonatología decidieron traer a la bebé. Un enfermero entró a la habitación con una cuna. Le indicó a mi esposa que era tiempo de empezar a amamantar al tiempo que agarraba a la bebé que trajo y se la acercó. Le dijo 'ahora la vamos a dar la teta', en ése instante mi señora le aseguró: 'ésa no es mi hija'.
Contó Leo que el enfermero insistía. "Tranquila mamá, es tu bebé, tiene que prenderse, está todo bien".
Frente a esa situación ambos le aseguraron enfáticamente al enfermero: "¡No es la nuestra, tiene otra ropa y otra frazada!". "Nos insistía: 'es la de ustedes, es la única que hay en Neonatología, la frazada debe ser de ahí, fíjense en el cartelito de la cuna está el apellido'. Y cuando me fijé no era el nuestro, estaba el nombre de otra familia. Ahí recién entró en razones. Puso a la bebé de nuevo en la cuna y salió. Yo lo seguí hasta Neo y cuando entró puse el pie en la puerta para ver que pasaba, ahí agarró otra cuna en la que sí estaba nuestra hija y la llevó a la habitación. Cuando llegamos nos encontramos a mi esposa descompuesta porque, además del disgusto, la había levantado demasiado para amamantar cosa que no corresponde en una post cesárea, él desapareció y las enfermeras tardaron en aparecer porque el timbre no andaba. Y por la tarde toda ésta tensión y emociones le produjeron un desmayo a mi esposa".

Disculpas.
La familia estuvo internada hasta el viernes al mediodía. En ese lapso solamente recibieron las disculpas de la jefa de Neonatología, quien trató de minimizar el episodio vivido.
Cuando se acercaron al sector de administración para finiquitar los gastos que demandó la estadía y prestación médica, pidieron el libro de quejas y plasmaron allí, en cuatro carillas, "los destratos, maltratos y perjuicios que sufrimos en esta institución".
Fue entonces en que el gerente del centro de salud habló con ellos. "Recién ahí vino a pedirnos disculpas y a avisarnos de que habían despedido al enfermero. Le dije que no estaba de acuerdo, que no era culpa del trabajador, porque un error lo tiene cualquiera, era culpa de la falencia del control de maternidad que había en ese establecimiento. Por ejemplo le dije que una médica de ahí nos había dicho que no ponían más pulseras identificatorias a los bebés porque eran muy caras, y me dijo que no era tan así. También le pregunté cómo era el protocolo para los nacimientos y admitió que no hay protocolos, que él era nuevo en el cargo y era una de las cosas a modificar", señaló Leo.

Niñas cambiadas.
En su contacto con éste diario el papá cuestionó ese desmanejo. "Por suerte yo ví que le ponían nuestra ropa y manta a la nena, y que mi señora se dio cuenta enseguida de que la beba que le trajeron tenía la carita hinchada típico de un parto normal, pero ¿qué podría haber sucedido si confluían algunas casualidades que no nos hubieran advertido del error? Es posible que hoy dos familias tendríamos las bebas equivocadas. Es un tema realmente gravísimo", se quejó.
Leo también reveló que le preguntó al administrativo del establecimiento santarroseño si los padres de la beba que le trajeron equivocada sabía de la situación. "No supo que decirme por lo que presumo que la otra familia no está ni enterada. Ese día nacieron allí 5 o 6 niños y niñas", comentó.
"Fue un momento horrible para todos. Para nosotros que estábamos ilusionados porque somos padres primerizos que sufrimos una situación donde se mezclaron un montón de emociones. Y también para nuestros familiares. No pudimos disfrutar en plenitud el nacimiento de nuestra hija que fue un momento único", concluyó Leo.