Una nube en Santa Rosa despierta interés mundial

Un ex piloto de la Fuerza Aérea de Argentina subió a su cuenta de Twitter (@KikeLippi) el pasado lunes, una imagen en la que se ve una nube de gran tamaño en forma de hongo, similar a la que produce la explosión de una bomba nuclear. La "nube-bomba" estaba situada sobre la ciudad de Santa Rosa. El ahora capitán de Aerolíneas Argentinas subió a la red su hallazgo acompañado por el mensaje: "Explotó la bomba neutrónica sobre Santa Rosa". Lo hizo el lunes 22 de enero a las 16.32 horas.

El fenómeno meteorológico llamó la atención de los científicos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), entidad especializada perteneciente a la ONU, quienes informaron a través de su cuenta de Facebook, que se trata de una cumulonimbus.
El Servicio Meteorológico Nacional también difundió en su página de Facebook la fotografía del piloto.
No es que se trate de una nube extraña sino que la espectacularidad de la fotografía llamó la atención de los expertos. Estas nubes están presentes en todas las tormentas fuertes de verano.
Además de explicar que se trataba de una cumulonimbus, la OMM publicó, horas más tarde, una imagen de los nubarrones que cubrían el cielo de la ciudad de La Plata.
El hallazgo también llamó la atención del medio RT, medio de alcance internacional perteneciente a la Federación de Rusia, que subió la información a la página con contenido en español.

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Cumulonimbus
Son nubes de gran desarrollo vertical, internamente formadas por una columna de aire cálido y húmedo que se eleva en forma de espiral rotatorio. Su base suele encontrarse a menos de 2 km de altura mientras que la cima puede alcanzar unos 15 a 20 km de altitud. Cuando están plenamente desarrollados adoptan una forma de yunque con la punta hacia atrás con respecto a la dirección del desplazamiento de la tormenta, es decir, a sotavento.
Estas nubes suelen producir precipitaciones intensas y tormentas eléctricas, especialmente cuando ya están plenamente desarrolladas. Se abrevia Cb.
Es un tipo de nube de desarrollo alto, denso, con tormenta y mal tiempo. Se pueden formar aisladamente, en grupos, o a lo largo de un frente frío en una línea de inestabilidad. Se forman de nubes del tipo cúmulus.
Las células de tormenta de cumulonimbus pueden producir lluvias fuertes, particularmente de naturaleza convectiva, e inundación, así como intensos vientos en el frente según el sentido de su desplazamiento. Muchas células de tormenta cesan en no más de 20 minutos, cuando la precipitación causa más descensos que ascensos, haciendo cesar su energía que se disipa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la duración de una tormenta generada por un cumulonimbus está en relación directa al diámetro del mismo, de la misma forma que sucede con cualquier depresión ciclónica: un tornado, que tiene un diámetro reducido dura apenas unos minutos mientras que un huracán puede durar varios días y hasta semanas. Si hay suficiente energía solar en la atmósfera —un día de intenso calor en verano—, la humedad de la célula de tormenta puede evaporarse rápidamente, resultando en una nueva célula formándose a pocos km del núcleo original. Esto puede causar tormentas que duren muchas horas.
Tienen fuertes corrientes de convección, con fortísimos e impredecibles vientos, particularmente en los planos de ascensos y descensos verticales. Esto puede ser extremadamente peligroso para las aeronaves. Naves pequeñas a hélice no deben atravesarlas, sino circundarlas; jets más grandes que vuelan más alto que aquéllas también deben tratar de circundarlas. Como suelen contar con radar meteorológico y medidor de viento, las detectan y les da una guía para pasar por el costado, y aún si debieran sortearlas, por ej. en el proceso de comienzo de aterrizar.