Condenaron a un proxeneta

Después de varios meses de investigación de la Policía y la Justicia provincial -y en orden a que la trata de personas es un delito federal y por eso le tocó intervenir al TOF de Santa Rosa-, un hombre fue condenado por obligar a su pareja a ejercer la prostitución. El tribunal le aplicó a Alexander Rojas una "pena única" de ocho años y seis meses de prisión, dado que tenía pendiente una condena anterior de tres años de prisión de cumplimiento efectivo impuesta oportunamente por la Justicia provincial.

Según surge del fallo del TOF, se estableció que el imputado era "penalmente responsable del delito de explotación económica del ejercicio de la prostitución ajena por medio de violencia, amenazas e intimidación". Todo ello en un marco de "una situación de vulnerabilidad, en concurso real con el delito de trata de personas en su modalidad de captación, agravada por haberse consumado la explotación sexual de la víctima". Esa fue precisamente la imputación que formuló -una vez abierto el debate- el fiscal federal subrogante Leonel Gómez Barbella.
En el mismo sentido se manifestó el fiscal general Federico Iparraguirre, cuando tuvo que alegar en la audiencia del debate.

Cámaras del Cecom.
La investigación comenzó cuando una vecina alertó sobre la situación. El 12 de febrero de este año la Unidad Funcional de Género Niñez y Adolescencia Area Trata de Personas UR-1, fue comunicada por parte del Cecom que, por cámaras ubicadas en la Avenida de Circunvalación, se observaba a una mujer ejerciendo la prostitución.
Cuando personal policial se acercó al lugar, donde estaba la chica, al identificársela se constató que tenía 22 años. De inmediato se arrimó Alexander Rojas -pareja de la joven- que dijo que la estaba cuidando y preguntó si había algún problema. Se le contestó que era una operación de rutina.
Pero al evidenciarse una posible facilitación de la prostitución, se alertó al fiscal Cristian Casais, del área Trata de Personas, quien autorizó a realizar tareas de vigilancia y tomas fílmicas.
Con posterioridad -con apoyo de las cámaras del Cecom (Centro de Control, Operación y Monitereo Policial)-, se constató que el 17 de enero de este año, una vecina solicitó un móvil policial en calle Río Colorado 1605, donde otra vez se encontraron con la misma joven, que manifestó haberse peleado con su pareja y que no quería realizar ningún trámite ante la policía.
La situación -según mostraron las cámaras- se repitió en varias oportunidades. También se verificaron discusiones y momentos de violencia en perjuicio de la mujer en el domicilio que compartían con Alexander Rojas.

Le pedía el dinero.
En una ocasión se la vio a la chica subiendo a un auto en Torres y Avenida Spinetto. Apenas regresada a la "parada" se vio a Rojas acercarse y -después de algunas palabras- a ella entregarle algo.
Las observaciones fílmicas mostraron varias veces a Alexander Rojas acompañando a la joven a la "parada" en Torres y Spinetto, en un horario que iba aproximadamente de 19 a 23, para ponerla "en situación de prostitución", mientras él ejercía la vigilancia y el "cuidado" casi siempre desde la Rotonda del Avión.
Al regresar la joven de cada salida lo habitual era que Rojas se acercara -y muchas de forma violenta- y le exigía la entrega del dinero.

Detienen a Rojas.
Después de muchos episodios parecidos el juez de Control, Carlos Chapalcaz, expidió orden de allanamiento y ordenó la detención de Alexander Rojas. Con posterioridad -en el marco descripto-, el fiscal Cristian Casais planteó la incompetencia de la Justicia provincial. Lo mismo determinó la jueza de Control Florencia Maza y las actuaciones fueron giradas al Juzgado Federal, en el entendimiento que se estaba ante un caso de trata de personas.
Después del debate oral el TOF, presidido por José Mario Triputti, Marcos Javier Aguerrido y Pablo Ramiro Díaz Lacava como fiscales; y con Jorge Ignacio Rodríguez Berdier como secretario, resolvió condenar a Alexander Rojas, a la pena única de 8 años y seis meses de prisión, con más la accesoria de inhabilitación absoluta por el tiempo de la condena y costas. Cabe decir que el imputado tenía otra condena de la Justicia provincial del 28 de diciembre de 2018 de 3 años de prisión.

“Una extrema vulnerabilidad".
La joven a la que Alexander Rojas obligaba a ejercer la prostitución, manifestó en el curso de la investigación “un estado de extrema vulnerabilidad y agotamiento psicofísico, denotando un sostenido abandono de su persona”.
Según un informe, desde chica resultó víctima de una vida de extrema dureza, dado que era obligada a trabajar por parte de sus padres que eran acheros, y vivían en una enorme pobreza.
Por eso, en la adolescencia decidió escaparse de su hogar “y vivir en la calle”.
Venida de San Luis se radicó primero en General Pico, donde tuvo a una hija que hoy tiene dos años y es criada por sus abuelos. Conoció a Rojas en la cárcel, mientras ella visitaba a un hombre que también estaba detenido. Cuando Rojas salió en libertad estuvieron en pareja.
El no tenía trabajo estable, y sólo de vez en cuando realizaba alguna changa, por lo que se presume que vivía de lo que podía recaudar la mujer ejerciendo la prostitución.
“Si no salía no comíamos”, llegó a manifestar ella entrevistada por una profesional, después que su pareja fuera detenida. No obstante durante la audiencia de juicio no fue terminante para inculpar a Rojas, y “sea por temor, vergüenza, por mecanismos defensivos, por falta de confianza, o por lo que fuere no pudo reconocerse como víctima”.
Una profesional que actuó en el caso dijo que la joven, en palabras que “resumen la gravedad” de lo acontecido, indicó que “lo único que quería/quiero, es que no me exploten tanto”. Lo que podría pensarse estaba relacionado “con su pasado de explotación infantil, así como a los recurrentes procesos de situación de prostitución”.