Larrañaga derrotó a Lezcano por apenas 156 votos

El candidato que apoyó el renunciante Carlos Verna se impuso para ser el postulante del PJ en octubre. Detrás, por muy poco margen, quedó Lezcano, que se había pronunciado como el kirchnerista de esta elección. Sólo votó el 9 por ciento de los independientes.
Con un nivel de participación apenas superior a lo esperado, y por debajo de las últimas internas abiertas en Santa Rosa para cargos locales, Luis Larrañaga se impuso ayer en las internas abiertas por muy escaso margen y será el candidato a intendente por el Partido Justicialista en octubre próximo. De esta manera, ganó el postulante que -según había dicho él mismo- era apoyado por el renunciante Carlos Verna, sobre el declarado kirchnerista, Jorge Lezcano.
La Lista número 19 logró el 50,17 por ciento sobre la Lista 20, Identidad Peronista, de Lezcano, que obtuvo el 48,65 por ciento. Larrañaga cosechó 5.140 votos sobre 4.984 de su competidor, apenas 156 de diferencia, menos del 2 por ciento. De esta manera, la lista de Larrañaga se quedó con 8 de los 12 concejales titulares de la nómina local del PJ, y 4 serán para los lezcanistas.
Larrañaga, que deberá competir contra el actual jefe comunal, el radical Francisco Torroba, irá acompañado como viceintendente por el ex juez de Paz, Angel Baraybar. El resto de la lista quedaría, de acuerdo a lo informado por la Junta Electoral del PJ, integrada por Juan Mecca, Mariela Cabreros (lezcanista), Liliana Robledo -hija del diputado Roberto Robledo-, Elisabet Taboada, Fabiana Vallejos (lezcanista), Nilda Ghiglione, Norma Domínguez, Walter Oyarce (lezcanista), Jorge Lino Pérez, Javier Schelegel, y Fabio Avendaño (lezcanista).
Esta es la segunda elección que afrontaba Lezcano para candidatearse a jefe comunal de la capital provincial. En 2008, quedó tercero con 2.409 apoyos, el 19,66 por ciento de los votos. En cambio, para Larrañaga fue su primera experiencia, ya que en esa misma votación finalmente no se presentó.

Participación.
La ausencia de las líneas mayoritarias del PJ en esta elección provocó una participación menor a la de otras elecciones internas abiertas para definir al candidato a intendente para la capital provincial como las de 2007 y 2008. Sin embargo, no fue tampoco baja: se presentaron 10.245 personas a sufragar en las 109 mesas habilitadas, más que en las de 2003.
En las internas de 2003 cuando ganó Néstor Alcala (Convergencia) hubo en total 9.126 votantes. En 1999, cuando se votó por primera vez para internas abiertas para el cargo de senador, no para jefe comunal, habían asistido en la capital 10.300 votantes.
En las demás elecciones, el número de participantes ascendió, cuando se dio la confrontación entre Convergencia y la Plural. En 2007, ganó el entonces vernista Juan Carlos Tierno contra Alcala que buscaba su reelección. Hubo 20.941 votantes. Mientras que en 2008, cuando se tuvo que definir el candidato para suceder al destituido intendente Tierno, se había registrado una participación de 12.200 personas.
Casi la mitad de los que votaron en la interna de ayer fueron afiliados (5.137 sufragantes, el 29,6 por ciento del padrón de esa categoría) y la mitad independientes (5.108, el 9,30 por ciento de ese padrón).

Una dura interna.
Ambos candidatos se terminaron de imponer como precandidatos luego de una dura "pre-interna" sobre otros nombres. Por un lado, sobre los que parecían puestos, como Gustavo Fernández Mendía. Los más conocidos no quisieron ocupar el lugar por temor a perder la elección. Hubo otros precandidatos, pero finalmente los únicos que llegaron fueron Larrañaga y Lezcano, quienes habían comenzado su campaña desde hacía meses y eran apoyados por distintos sectores de la Línea Plural. El diputado Juan Ramón Garay apoyó a Larrañaga, mientras que Sergio Ziliotto y el subsecretario de Trabajo, Marcelo Pedehontáa, lo hicieron por Lezcano.
Esa definición no estuvo ajena a duras negociaciones. Larrañaga dijo que era el elegido por Carlos Verna para competir contra Torroba, cuando el senador había aceptado la candidatura a gobernador. El PJ santarroseño no quería tener internas, pero finalmente, la determinación de ambos dirigentes a presentarse llevó a la confrontación en las urnas. En los días previos al cierre de las nóminas, hubo tensas reuniones para ver si Lezcano se bajaba. Finalmente, no hubo acuerdo, a pesar de las amenazas y los cruces públicos.
Siguió entonces la cuestión electoral, cuando los apoderados de Lezcano presentaron parte de la documentación fuera de horario y esa lista fue impugnada por la de Larrañaga. Luego de idas y venidas, y a pesar de la decisión de la Junta Electoral partidaria que lo había invalidado, el Consejo Provincial del PJ autorizó a Lezcano participar. No sin antes provocar la movilización de los lezcanistas que tomaron la sede del justicialismo.
Ambos precandidatos quedaron identificados además por diferentes circunstancias. Larrañaga, que coqueteó con las agrupaciones kirchneristas, dijo que tenía el apoyo de Verna y además recibió el respaldo del diputado sindical Robledo. Lezcano, por su lado, terminó por definir su perfil K cuando se revelaron expresiones anti-kirchneristas del hijo de Larrañaga, que fueron defendidas por su padre. Fue entonces que las agrupaciones "nacionales y populares" lo apoyaron.