El arsénico en el agua no es causa de cáncer en La Pampa

Un trabajo de comparación de bases de datos realizado por científicos pampeanos arrojó que no existe evidencia cierta de que el elevado tenor de arsénico en las aguas subterráneas de la provincia tenga relación con la presencia de tumores malignos en la población. El trabajo será presentado en el congreso internacional sobre arsénico que tendrá lugar el año próximo en Buenos Aires.
El estudio llevar por título "Asociación entre la presencia de arsénico en agua subterránea y los tumores malignos más frecuentes en La Pampa, Argentina" y ya fue aceptado por el comité editorial del quinto Congreso Internacional sobre Arsénico en Medio Ambiente que tendrá lugar entre el 11 y el 16 de mayo en la ciudad de Buenos Aires. Fue elaborado por el médico Rubén Molina junto con los geólogos Carlos Schulz y María Gabriela Dalmaso, y el licenciado en Recursos Naturales, Jaime Bernardos. Molina es el director del Registro de Tumores del Ministerio de Salud de la provincia -una repartición que funciona en las oficinas del Ministerio sobre 9 de Julio y González-; Schulz, y Dalmaso son docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales especializados en aguas subterráneas mientras que Bernardos, también vinculado a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, realizó el cotejo de las bases de datos en función de una metodología de comparación apropiada para este tipo de variables.
Para desarrollar la investigación, los profesionales cruzaron los datos sobre presencia de arsénico en perforaciones de departamentos del este y centro pampeanos con la información contenida en el Registro de Tumores de la provincia recolectada en el período 2003-2007. Los valores de arsénico en los 16 departamentos oscilaron entre 0,035 miligramos por litro en el caso más bajo -departamento Hucal- y 0,235 miligramos por litro en el otro extremo -departamento Conhelo. Para monitorear el comportamiento de esa variable frente a los casos de cáncer, se tomaron los tumores más frecuentes en la población femenina y masculina pampeana; mama, colon, cuello uterino y endometrio en mujeres; y próstata, pulmón, colon y estómago en varones.
La aplicación de la Correlación de Spearman a todas las variedades de cáncer versus los valores de arsénico del agua para consumo humano arrojó valores "no significativos" en todos los departamentos analizados, resultado que obliga a descartar un vínculo entre esos parámetros. Por ello la conclusión del trabajo es que "no se ha encontrado asociación entre la concentración de arsénico en agua con la incidencia de los tumores más comunes en la población", según se lee en los párrafos finales de la presentación.
Aún con esta conclusión, los investigadores aconsejaron "mantener el monitoreo tanto de los tumores como de la calidad del agua para tomar precauciones anticipadas frente a potenciales problemas".

Registro.
El Registro de Tumores fue creado en el año 2003 por impulso tanto del gobierno provincial como de organismos nacionales. Su sede operativa se encuentra en el edificio de 9 de Julio y González y depende de la Subsecretaría de Salud. El médico Rubén Molina fue uno de sus impulsores y a partir de la creación está al frente de la repartición.
El banco de datos que alberga -y es su razón de ser- se nutre de la información que personal del Registro releva en todos los centros de salud de La Pampa, tanto públicos como privados. Su objeto principal es llevar una base de datos de los tumores diagnosticados en nuestra provincia y, consecuencia directa de ello, elaborar estadísticas en base a parámetros internacionales que sean útiles para tener un diagnóstico claro de la situación, pieza clave para cualquier plan de acción.
En la creación del Registro influyó la creencia generalizada de que en nuestra provincia hay una proporción muy alta de tumores, con valores que supuestamente exceden los de otros lugares. El arsénico en el agua es una de esas creencias, pero no la única. De hecho, el abanico es bastante variopinto. De acuerdo a las épocas, y también a las modas, se mencionan como posibles causantes de esa alta incidencia de cáncer a las líneas de alta tensión, los gases que arrojaba el Horno Pirolítico que funcionaba en el predio del hospital Lucio Molas, los alimentos transgénicos o los transformadores eléctricos que utilizan PCB como refrigerante, entre otros.
Hasta ahora, no se ha podido establecer una relación entre ninguna de estas variables con la presencia de alguna forma de cáncer, como tampoco existe evidencia de que la prevalencia de estas patologías en nuestra provincia exceda los valores estadísticamente aceptados.