Atraparon a la banda que asaltaba campos

En las últimas semanas, una organización integrada por pampeanos y bonaerenses asaltó violentamente varios campos de la zona centro este de la provincia. Se presentaban para comprar corderos y terminaban por maniatar, golpear y amenazar a los chacareros y sus familias.
Un hombre llega a un campo de Lonquimay con la excusa de comprar un cordero. El dueño del lugar le dice que no tiene nada disponible, que los animales del corral no están a la venta y se encierra adentro de la casa junto a su mujer. El chacarero tiene 74 años y por segunda vez en la semana tiene mucho miedo. No es la primera vez que el desconocido se aparece con el mismo cuento. Por más que el presunto comprador le suplique por una oveja y le prometa pagarle más de la cuenta, él no va salir de su casa. Cuando el desconocido se dé por vencido, el dueño del campo lo verá irse en un Chevrolet Astra y tomará nota de la patente. Después avisará a la policía.
"Fue por el llamado de este chacarero que logramos desbaratar la banda. Tras una persecución, interceptamos en el acceso de Anguil al conductor del coche y más tarde, en un allanamiento en Santa Rosa, al resto de los integrantes. Si el domingo pasado a la tarde, el dueño del campo hubiese abierto la puerta de su casa, iba a ocurrirle lo mismo que a otros productores de la zona en los último meses: hombres encapuchados y armados iban a irrumpir en su vivienda para robarle todas los objetos de valor. Y no solo eso, seguramente él y su mujer iban a recibir una paliza", dijo un oficial de la Brigada.

Banda.
La banda estaba integrada por dos pampeanos y cuatro bonaerenses que en las ultimas semanas perpetraron asaltos a mano armada en distintos establecimientos agropecuarios de Anguil, Lonquimay, Uriburu y Winifreda. Ayer en un megaoperativo, la Policía de la Pampa esclareció los hechos y detuvo a los responsables. En el procedimiento se secuestró una carabina calibre 22, una escopeta calibre 16, cartuchos y municiones, además de guantes, prendas de vestir, efectos personales de los damnificados, un Chevrolet Astra, una Toyota Hilux y una importante cantidad de moneda extranjera falsa.
Tras el llamado del chacarero de Lonquimay el domingo a la tarde, fue aprehendido en el acceso a la localidad de Anguil un remisero oriundo del conurbano bonaerense que manejaba el Astra y sobre el que pesaban ciertas sospechas. Al día siguiente (por ayer), previa orden judicial, se realizó un allanamiento en Santa Rosa, en una quinta de la calle Bertón al 2861 y se detuvo al cabecilla de la banda: un hombre de 55 años identificado como Miguel Ricardo "El Ruso" Escofet.

Más detenidos.
También fue detenido Leandro Darío Gaiotino (41) -quien según fuentes policiales estuvo involucrado en causas por venta de estupefacientes y la venta de elementos malhabidos- y a otros tres integrantes de la asociación ilícita. "De estos tres últimos estamos determinando las verdaderas identidades porque suponemos que tienen documentos falsos. Uno de ellos integraba en Buenos Aires una banda de piratas del asfalto". La investigación está a cargo del fiscal Facundo Bon Dergham y las órdenes de allanamiento expedidas por la jueza de Control Florencia Maza.

La excusa, comprar corderos.
El 12 de abril cerca de las 19, tres delincuentes encapuchados y armados irrumpieron violentamente en un predio rural ubicado a siete kilómetros al noroeste de Anguil. Allí redujeron, ataron, golpearon y amenazaron a los integrantes de la familia Constantino -dos hermanos de 58 y 60 años y la madre de ambos, de 89 años- y les robaron $10.000, dos lechones y varios cuchillos. "El mayor de los hermanos le abrió la puerta a un hombre que había llegado, teóricamente, a comprar corderos. Sin embargo, enseguida apareció otro muchacho exhibiendo un revólver y comenzó a amenazar a uno de los hermanos. Le exigían dinero, joyas y agroquímicos. Después los ataron y los encerraron", dijo entonces una oficial a LA ARENA. Cerca de las 21.30, uno de los Constantino pudo zafarse de las ataduras y desató a su hermano y a su madre. Intentó llamar a la policía, pero los celulares estaban dañados. Inmediatamente puso en marcha su camioneta y se dirigió hasta la Subcomisaría de Anguil donde expuso lo ocurrido. Este caso quedó en manos del fiscal Gastón Buolenaz.

Otro.
El 30 de abril a las 10.30, dos hombres -uno de ellos armado- ingresaron al establecimiento "La Tuerca", predio que pertenece a Norberto García y que está ubicado en la zona rural de Winifreda. Al momento del robo, García estaba en el pueblo haciendo algunos trámites y en la casa del campo solo estaba su esposa, Alicia Guinter. Tras maniatarla de pies y manos con cinta adhesiva, los delincuentes la encerraron en una habitación y se llevaron $15.000 que había en un placard, un revólver calibre 38, relojes, anillos de oro, un GPS y linternas.
La esposa de García relató a los uniformados el auto en el que llegaron los delincuentes: un coche pequeño de color gris. En un primer momento el conductor del vehículo entabló un diálogo con ella "a modo de distracción". Mientras tanto otro hombre, que iba de acompañante, también se bajó del vehículo y le apuntó con un arma de fuego.