Hay más de 48 mil cabezas

Según la Asociación Argentina de Ganado Bovino Criollo, el crecimiento del ganado criollo La Pampa ha tomado un vuelo extraordinario, que ya supera el 50% en los dos últimos años. Representa el 1,2% de todo el stock vacuno destacándose a la zona centro-sur.
Juan José Reyes
Sin dudas fue la primera raza del país y de La Pampa indígena, el ganado Bovino Criollo parece que quiere romper con aquella "mala prensa" de las distintas asociaciones rurales pampeanas de antaño que lo puso en el rincón de lo indefinido, lo viejo y lo heterogéneo, aunque tiene característica propias que lo hacen distinguir.
Antes de la irrupción de las razas británicas, el ganado criollo era el que predominaba. Sin pastos de calidad ni alambrados y con un manejo de la época, la ganadería de ese momento no era por cierto muy productiva. Faltaban elementos para que expresara su potencial. Esta raza es el resultado de la selección natural del ganado introducido por los primeros españoles que colonizaron el área del Río de la Plata en los siglos XVI y XVII, regiones y el Territorio de La Pampa.
Las características del pelaje son variadas, poseen todas las tonalidades: desde colores claros, colorado hasta negro, con diversos grados de overismos y sin un patrón definido. Su difusión en la provincia se da pues el productor oesteño se ha dado cuenta de aquellas que transmiten y se adaptan a las escasas condiciones de piso de la región.

Todo terreno.
Lo primero que se destaca, según explican especialistas de la Asociación Argentina de Ganado Bovino Criollo, es su facilidad de parto. Se terminan con su uso las parteadas y las cesáreas, salvo casos totalmente fuera de lo común. En vacas media sangre con Criollo no existen problemas de parto, aunque hayan sido preñadas con toros de cualquier otra raza.
Esto nos lleva a tener una menor vigilancia durante la época del parto, por lo tanto se puede destinar cualquier potrero, por más dificultoso que sea: de monte, quebrados, etc.., al momento del nacimiento de los terneros. En cruzamiento, el Criollo le imprime a sus crías un vigor híbrido superlativo debido a su alejamiento genético.
Si la cría es hembra, como vaca criadora es formidable; si es macho, como novillo es un excelente animal carnicero: así lo prueba los buenos resultados que se obtienen en los principales Mataderos del país (Liniers y Rosgan) tanto en lo que respecta a su precio como en su posterior rinde, manifestación ésta hecha por frigoríficos y matarifes. Su adaptabilidad en épocas de sequía como la actual es fantástica.
Cuando peor sean los campos más se destacan sus cualidades: mansedumbre (fácil manejo), rusticidad (se adapta al medio sin dificultad), fertilidad (se necesita menor porcentaje de toros para el servicio), longevidad (mayor años de producción, de cuatro a cinco años más que otras razas), locomotricidad y una sanidad absoluta (no hay refugos).
Por todas estas valoraciones que irremediablemente hacen los productores, es que el bovino Criollo se expande año a año en la zona pampeana, llegando en la actualidad a los 1.000 a 1.200 toros es servicio entre puros y cruzas con lo cual cubren aproximadamente entre 40 a 48 mil vacas de rodeo, un crecimiento realmente excepcional si lo comparamos con la década pasada donde apenas podía apreciárselo.

Tres ejes.
El novillo cruza criollo ha demostrado la excelente calidad y cantidad de su carne en cuanta prueba comparativa fue sometido, equiparándose con el británico, como en la facilidad del engorde y el peso de terminación. Con ello queremos decir que es una vaca rústica, sana, de fácil manejo, sin problemas de ningún tipo, indestructible en su función productiva. Las tres principales condiciones que tiene son: fertilidad, facilidad en el parto y longevidad.
La mejor vaca de cría es la que puede parir sola y destetar un ternero todos los años durante muchos años. Y estas tres cualidades son las que resaltan en un rodeo cruza criollo. La conservación y caracterización de recursos zoogenéticos es una actividad importante y estratégica a nivel provincia para hacer frente a los desafíos actuales y futuros. Dentro de la especie bovina, la raza Criollo Argentino es el único recurso genético autóctono.
Su caracterización productiva resulta de gran valor para definir estrategias de utilización en el contexto regional, según el banco activo de INTA. Los resultados obtenidos avalan los años de trabajo en esta temática y demuestran el importante aporte que la raza Criollo Argentino a la ganadería pampeana ha hecho y todo lo que aún puede realizar. El desafío actual pasa por la superación de prejuicios y su inserción en los sistemas mixtos productivos existentes en la provincia.

Versatilidad genética.
La vaca criolla patagónica ingresó por primera vez en 1549 a la Argentina, Fue el único recurso bovino del país por 400 años. Su pelaje tiene capas básicas blancas, doradillas y negras. La aptitud materna de la raza permite un destete del ternero con un peso superior al 50 por ciento de su madre.
Por otra parte, su variabilidad genética permite cruzas con mayor vigor híbrido produciendo terneros media sangre con mayor peso. Existe una variedad lechera que supera los 6 litros diarios. Esto hace posible la explotación tambera en climas donde no pueden llegar las razas tradicionales.
El ingeniero Daniel Musi, asesor de Genética Animal de la Sociedad Rural Argentina, dijo que "el estudio de las características productivas, reproductoras y hasta la calidad de su carne, pueden representar una oportunidad histórica para el mejoramiento de la producción bovina en el país".
El especialista asegura que la raza criolla tiene registros genealógicos que son controlados por la Sociedad Rural. Por eso los animales que integran este rodeo experimental ya están inscriptos desde su fundación en las distintas etapas. Desde ese punto de vista se van produciendo todo los atributos: de las otras razas utilizadas en nuestro país y todos los nacimientos que se van produciendo, se inscriben en esos registros.

Difusión de raza.
Con la creación, en 1985, de la Asociación Argentina de Criadores de Ganado Bovino Criollo, tomó verdadera difusión la raza. Es a partir de allí que los animales empezaron a ser conocidos y tenidos en cuenta, debido a sus formidables condiciones, para una mayor y más eficiente producción ganadera. La facilidad en el parto que transmite fue la llave para su espectacular expansión.
Dentro de la ganadería en general había que buscarles una solución a los enormes problemas de distocia, ocasionados por el nuevo tipo del ganado británico y por la incorporación de razas continentales europeas, agravado todo ello por la nueva técnica del entore en vaquillonas de 15-16 meses, método que masivamente se va adoptando, por lo menos en la pampa húmeda. Es así que para facilitar el parto algunos criadores probaron dándoles servicio a sus vaquillonas con toros de otras razas. E
ste uso, al cabo de pocos años se fue abandonando por distintas razones, pero fundamentalmente por el producto nacido del cruzamiento: hembras no rústicas y novillos de baja calidad de carne, de difícil engorde y de poco peso a su terminación. Otros, buscaron, dentro de la misma raza, toros de bajo peso al nacer. Algo se mejoró, pero no se tuvo en cuenta que las medidas transversales del ternero cuando nace, británico o continental europeo, son casi imposibles de bajar, siguen siendo grandes y por lo tanto el problema subsiste.
No fue el caso del Criollo, que no sólo aporta facilidad, sino que transmite a sus crías sus buenas cualidades mejoradoras. Del resultado de su cruzamiento con razas británicas, es que se ha ido descubriendo que tanto los machos -novillos- como las hembras -madres de rodeo-, son de un valor productivo de primera línea que le puede significar a nuestra provincia dentro de algunos años un notable mejoramiento genético de sus razas bovinas.