Cerró una campaña histórica

El balance del año puede observarse desde dos polos bien opuestos: por un lado el ciclo ha sido irrepetible, teniendo la trilla tránsito récords difíciles de igualar (en maíz, soja y cebada) y una faena en alza. Pero por otro lado, el impacto de la emergencia agropecuaria por la falta de lluvias.
Juan José Reyes
El balance de la campaña 2018/19 de la producción agrícola pampeana presenta dos facetas bien diferenciadas. Por un lado el ciclo ha sido único, histórico e irrepetible. La trilla tránsito récords difíciles de igualar (en maíz, soja y cebada), que sumaron 5,4 mill/ton cuyo valor FOB (sin descontar retenciones y otras gabelas) fue de U$S 1.442 millones (86 mil millones de pesos), es decir mayor al presupuesto 2020 de La Pampa. Pero por otro lado cerró el año bajo emergencia agropecuaria por la seca y falta de humedad en piso con lo cual la cosecha fina 19/20 se verá deprimida con rindes inferiores a la media histórica al igual que la producción bovina que también viene de una récord de faena.
Este fin de año la cosecha fina deja fuertes sinsabores; pues arrojó rindes muy bajos e inferiores a la media histórica por la seca (hay 1,4 millones de hectáreas con emergencia agropecuaria provincial y homologada por Nación). Respecto de la cosecha gruesa, la situación para 2020 tampoco es de las mejores si no vienen las lluvias.
Los cultivos sembrados de primera, si bien su evolución es cuasi normal, a la fecha las sementares no son de las mejores y con mermas de producción por la preocupante falta de perfiles hídricos adecuando en un principio de verano que está pronosticado como seco y con altas temperaturas.
La peor parte se la lleva puesto están a lo chacareros con los lotes de maíz, soja y girasol sembrados en forma temprana. Si la escasez hídrica no se revierte de inmediato, sin duda estos cultivos sufrirán pérdidas irreparables al igual que nuestros tambos en la cuenca lechera, la hacienda y frigorífica aunada a barreras paraarancelarias para ingresas a Rusia y la Unión Europea (UE) por haberse "encontrado" irregularidades en la grasa vacuna (ractopamina).

Números perfectos.
La recolección final de granos gruesos y finos para la recientemente finalizada campaña 2018/19 trepó a los 5,3 millones de toneladas, en una superficie sembrada de mayor a 2 millones de hectáreas aunque se cosecharon 1.467.566 hectáreas. Aquella histórica trilla le reportó al campo pampeano más de U$S 1.000 millones de ingresos en divisas brutas, que deducidas retenciones y las distintas gabelas en sus distintos ámbitos de aplicación, la suma se redujo a U$S 700 millones, es decir un 57% de aquel total a valores externos. El restante 43%, por ciento se los llevó el fisco, para financiar buena parte de la escuálida economía del país, con dólares genuinos.
Los principales cultivos de verano (girasol, maíz, sorgo, soja) mejoraron mucho al amparo del aumento en los regímenes pluviométricos en los intermedios de ambas siembras, cuestión que en la actual no se dio y hoy estamos bajo emergencia económica provincial y nacional en más del 40% del área ganadera con casi 1,6 millones de cabezas alcanzadas (de 3 a 5 hectáreas por vaca).
Sin dudas que la vedette fue el maíz con casi 2 millones de toneladas, apenas por debajo de la campaña 2017/18 que se superó aquella mítica barrera. Luego se destacaron la soja de primera y la de segunda con 1.397.501 y 185.750 toneladas respectivamente; el trigo con 871.280 ton.; el girasol con 354.230 y la cebada cervecera con 212.640 toneladas. Hubo además otras cosechas alternativas importantes como lo fue la avena con 71.910 toneladas; el sorgo con 51.690; y el centeno con 28.140 ton. A ellos se les sumó lo producido en maní (Vértiz y General Pico), colza (Eduardo Castex y Conhelo), mijo y otras menores de nuestras economías regionales por otras 149.200 toneladas más.

Ganadería.
El proceso de recuperación del rodeo bovino provincial iniciado en el año 2011 ya no solo compete al incremento del stock de animales, que trepó en el último semestre de 2019 a 3,88 de cabezas. Dos etapas estratégicas siguen mejorando en la ganadería pampeana, dejándola como un caso aislado en el país. La cantidad de animales engordados en nuestras praderas llegaron a 750 mil cabezas, de los cuales 68% fueron faenados dentro de La Pampa, es decir 510.000 cabezas.
En 2005 con el mayor stock histórico del rodeo (4,3 mill/cabezas) iban apenas 225.000 a faena es decir el 32% de cabezas engordados y en éste ya se faenaron más de medio millón, es decir que el 68% de los animales engordados son faenados por los frigoríficos locales.
Ni que hablar de los codiciados cupos de la Cuota Hilton para el 2019/20. En total serán 28.350 toneladas de cortes enfriados sin hueso a colocarse en Europa y varias toneladas de carne Kosher a Israel y países arábigos. La Anónima y Carnes Pampeanas en la provincia fueron las vedettes seguidos de y Patagonia Meat y HV de Bernasconi. Por vez primera nuestras plantas industriales recibieron en conjunto 13,74% del cupo total, es decir 3.897 toneladas con un valor de ventas de 50,6 millones de dólares. La Anónima tuvo la mayor tajada en La Pampa con 2.363 toneladas (tercera en el país) seguida de Carnes Pampeanas (séptima), Frigorífico General Pico, Bernasconi y Patagonia Meat hasta llegar a cifras cernadas a las cuatro mil toneladas al igual que carnes termo enfriadas a la UE.

Inversión y el BLP.
La cifra estimada de la inversión de los productores locales fue del orden de los 12.300 millones de pesos en labranzas, insumos y tecnología. Los productores agropecuarios de la región invierten en base a recursos propios por la gran campaña pasada. Según los grupos Acrea los productores locales invirtieron una cifra millonaria en laboreo de tierras (35%), agroquímicos (27%), fertilizantes (23%) y semillas (15%).
La otra gran ayuda para el campo ha sido la impronta del BLP en casi todos los productos vigentes de la cartera crediticia de la banca mixta provincial hacia las pequeñas empresas agroindustriales y chacareros. En general trepó a diciembre a un récord histórico de 5.500 millones de pesos. Se distribuyó entre 16.123 clientes, lo cual implica que más de dos tercios del dinero direccionado a préstamos en general van al campo y sus agroindustrias y el restante a personas físicas, comercios y servicios no agropecuarios.

Tensa campaña.
La nefasto de esta sequía que se inició en invierno y se prolongó en buena parte de la primavera (por ahora coyuntural) se lo están llevando los lotes de maíz, soja y girasol sembrados en forma temprana. Si la falta de precipitaciones escasez no se revierte en esta última semana del año y la primera del 2020 de inmediato esos cultivos sufrirán cuantiosas pérdidas, con menores rendimientos que darán lugar a un mayor endeudamiento del productos es épocas en que todos esperan una desaceleración del nivel de las tasas de interés pues sino se iniciaran quebrantos en los márgenes brutos de producción.
Además la falta de humedad en la ganadería doméstica achica los campos por la falta de pasto y en los feed lotos están muy preocupados por el elevado costo del maíz y alimentos fibrosos como fardos y rollos por las nubes Es decir que no solo disminuye la producción agrícola sino también la capacidad de carga del ganado, la malnutrición, deshidratación y enfermedades relacionadas.
Ni que hablar de los arrendatarios y aparceros que cerraron números en dólares a principio de año y que hoy se les dificulta cumplirlos. Concluyendo, y parafraseando un informe del INTA puede decirse que "La Pampa sigue siendo afectada por eventos climáticos adversos desde 2008, pasando por intensas sequías (2008/10 y 2018), incendios forestales con superficies afectadas superiores a 1,2 millones de hectáreas (diciembre 2016- febrero 2017 y noviembre 2017-marzo 2018, principio y fines de este año) e inundaciones en el norte provincial (noviembre 2015 - marzo 2016 - octubre 2016 y marzo 2017, este último con consecuencias hasta noviembre 2017). Paradójicamente, luego de la última inundación comenzó un severo proceso de sequía que se fue acentuando a lo largo del año 2018, agravándose en 2019 en el sector ganadero.