Inmigrantes deben dejar EE.UU.

El gobierno de Estados Unidos decidió ayer cancelar el Estatus de Protección Temporal (TPS) a más de 250.000 inmigrantes salvadoreños, a quienes dará un plazo de 18 meses, hasta septiembre de 2019, para que abandonen el país o busquen una vía alternativa de regularización.
El congresista (diputado) republicano Mario Díaz-Balart y el senador demócrata Bob Menéndez fueron quienes confirmaron que el presidente Donald Trump decidió no renovar el TPS.
Los legisladores mostraron su desacuerdo con la decisión después de que el diario The Washington Post adelantara que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) planeaba anunciar que cancelaba el beneficio a los inmigrantes.
"Estoy completamente en desacuerdo con la decisión de la Administración de terminar con el TPS para los ciudadanos salvadoreños que residen en Estados Unidos", dijo el republicano Díaz-Balart en un comunicado.
"Esta gente inocente huyó de su país natal tras un desastroso huracán, y aunque las condiciones de vida pueden haber mejorado ligeramente, El Salvador enfrenta ahora un problema significativo con el narcotráfico, las bandas y el crimen", agregó.
El DHS justifica la decisión en que "ya no existen las condiciones originales causadas" por los devastadores terremotos de 2001 en El Salvador, la razón por la que se otorgó esta protección a un total de 263.282 salvadoreños hasta finales de 2016, según datos oficiales citados por la agencia española de noticias EFE.
El vocero del DHS al ser consultado por si se consideraron los altos niveles de violencia en el país centroamericano a la hora de tomar la decisión, la razón que alegaban los activistas para pedir su prórroga, el alto funcionario subrayó que sólo se tuvieron en cuenta los aspectos por los que se concedió el TPS y ningún otro.
Insistió en que el periodo de 18 meses permitirá a los afectados "preparar su partida" a su país de origen o buscar otra manera de quedarse en Estados Unidos de manera legal.

Prorroga del TPS.
El gobierno de El Salvador, la comunidad salvadoreña en Estados Unidos y activistas proinmigrantes venían batallado sin descanso en los últimos meses para el mantenimiento del TPS o al menos para su prórroga por seis meses, como el gobierno hizo con el programa para los hondureños.
Sin embargo, la administración de Trump decidió aplicar la línea dura migratoria prometida por el presidente en la campaña electoral y terminar con el programa para los salvadoreños, como ya hizo con los nicaragüenses y los haitianos.
Estados Unidos decidió conceder esta protección a los salvadoreños que estaban en el país, luego de los devastadores terremotos que sufrió El Salvador.
Pero el TPS dio además protección migratoria a otros nacionales que habían llegado décadas antes (en los años 1980 y 1990) huyendo de la guerra civil y sus consecuencias.
Bajo la presidencia del republicano George H.W. Bush (1989-1993), el Congreso estableció un procedimiento que permite al gobierno otorgar, de manera extraordinaria, un permiso temporal de residencia y trabajo a los nacionales de países afectados por conflictos bélicos, epidemias o desastres naturales, el TPS.
Ese permiso no abría ninguna vía para la residencia permanente ni ningún otro estatus de regulación migratoria, por eso, con la decisión del gobierno de Trump de no prorrogarlo, sus beneficiarios tendrán que regresar a su país de origen o enfrentarse a la deportación si se quedan como indocumentados.
El argumento de los defensores de mantener el TPS 17 años después de los terremotos por los que fue otorgado es que las condiciones en El Salvador, no han mejorado para que sus emigrantes regresen. (Télam)