Merecido homenaje para el "Indio Apachaca"

A un año de la muerte de José Adolfo Gaillardou, figuras de renombre de la música y el teatro se dieron cita en la Casa de La Pampa en Capital Federal, para recordar al poeta que siempre le escribió a nuestra provincia.
No se ven seguido, pero el martes por la tarde se juntaron para homenajear a José Adolfo Gaillardou: Horacio Guaraní, Argentino Luna, Víctor Galipó, Celia Rocha y Horacio Ferrer recordaron, con emoción, poesías y canto, al "Indio Apachaca". La Casa de La Pampa se llenó de público y folclore, además de anécdotas varias; sólo algunas de las muchas que, según dicen, atesoran estos amigos.

El encuentro.
El homenaje, entrañable y emotivo, fue organizado por el hijo del "Indio", el actor Claudio Gaillardou. Estuvo presente buena parte de su numerosa familia, además del presidente de la Academia Nacional del Folclore, Antonio Rodríguez Villar, el investigador teatral Jorge Dubatti y otras tantas amistades que Gaillardou padre supo cultivar.
Si bien la emotividad del recuerdo estuvo presente, el homenaje al "Indio Apachaca" fue más que nada una alegre reunión de amigos. Argentino Luna le regaló una canción, Horacio Ferrer un poema y Víctor Galipó, acompañado por el bombo de Eduardo Pérez, ensayó un recitado que en su voz se hizo mezcla justa de poesía y malambo.
Esta vez, Horacio Guaraní no cantó. Prefirió recordar al "Indio" en calle Corrientes, donde tantas veces amanecieron con ganas de "arreglar el mundo" y reivindicó para Gaillardou un lugar en la cultura argentina que, según dice, aún no tiene.

El "Indio Apachaca".
José Adolfo Gaillardou fue un hombre que le escribió a La Pampa, le recitó al Caldén y llevó al campo bien metido en las venas mientras recorría el mundo. Aunque el Indio Apachaca no nació en La Pampa - ni nació indio -, vivió su infancia en Conhelo y nunca se lo pudo sacar del corazón.
José Adolfo Gaillardou nació un 29 de marzo de 1920 en Debary, provincia de Buenos Aires, y muy niño aún llegó al norte de la provincia de La Pampa donde pasó una infancia, según él mismo contaba, entre el monte, la tranquera y las tareas camperas que más tarde recordaría en sus versos. Pasó su adolescencia en Tapalqué, un pueblito bonaerense, y desde que se fue a hacer la colimba a la Capital, ya no pisó La Pampa más que para hacerse baños de melancolía o en alguna que otra gira.
Las décadas del '30 y '40 fueron años que en Buenos Aires se respiraba teatro, y la calle Corrientes quedaba siempre a mano. Gaillardou, con una temprana inclinación por la música y el arte, no tardó en ingresar a una compañía importante con la que empezó a recorrer el país.
Pero José Adolfo no había nacido indio - su sangre era más italiana y francesa que criolla - aunque sentía en el alma la tierra que lo había criado en los pampeanos horizontes de Conhelo y Tapalqué. Ya metido en el ambiente artístico capitalino, adoptó el nombre de "Indio Apachaca" (indio sin tierra) y diversificó sus actividades.
De "galancito" de la compañía teatral, pasó a hacer radio y a escribir teatro; incluso se le animó a la televisión y le fue bien: durante años cerró la transmisión diaria de Canal 9 con "Los Grandes Olvidados", un programa de efemérides. Tampoco le esquivó al cine, donde actuó junto a su hijo en "La suerte está echada", de Sebastián Borensztein y prestó su voz para la película animada "Martín Fierro".
Pero por sobre todo, el "Indio Apachaca" se dedicó a escribir. Sus poemas son largos y sentidos, gráficos al extremo y descriptivos hasta meter al lector en las cavidades de la rítmica y el verso. Y en buena parte de ellos - y en las dos novelas editadas - el ambiente pampeano y campero resurgen desde aquella infancia que rememoraba cada vez que podía. En sus letras también le gustaba ponerse en la piel del hombre de campo, para contar, en primera persona, cómo se vive y se sufre tierra adentro.

Su obra
De entre los sonetos reunidos en "Soy La Pampa", en uno de ellos Gaillardou expresa: "Hoy levanto mi lámpara encendida / con todo lo ganado y lo perdido.../ Me ennobleció La Pampa al darme vida". Sus poesías también fueron publicadas en las antologías "Médanos y estrellas", "Variaciones de Malambo", "Lados de adentro", "El otro Santos Vega", "Pampa y pan", "Estrella del vino", "Y serás la Patria, poemas del desierto", "Chaucha y Caldén" y "Ramoncito y el Panta". Sus dos novelas son "El camionero" y "Pampa de furias"
Cerrando el homenaje, Claudio Gallairdou quiso recordar a su padre recitando el épico "Cortita la trenza y chiquito el botón", en el que, en uno de sus versos, el "Indio Apachaca" pareció querer escribir parte de su vida: "Malambo de monte y asfalto / provinciano porteño en la tierra de las tres Marías / solito me vine si quieren saber / soy monte en la pampa, pampeano en ciudad".